martes, 29 de septiembre de 2026

REFRÁN con el ZORRO y el BUITRE

 


La expresión del zorro una vez se han llevado lo que venía a buscar


Siempre es estimulante y enriquecedor tener la curiosidad afilada para realizar cualquier plan que pueda desempolvar las dudas que a uno le acucian, sin desbordamiento alguno, por supuesto. Los proyectos para saciar la curiosidad han de tener su tiempo y lógica para obtener ciertos frutos. 

Coincidir con un nido de cualquier rapaz, abandonado desde hace tiempo, me permite mediante las cámaras obtener algunos indicios del porqué se abandonó dicho enclave nidal. Tampoco el paso de ciertas especies por el nido, pueden ser el resultado del abandono del mismo o su nula utilización posterior. Uno se conforma con experimentar simplemente para ganar un poco más de conocimiento al respecto. 

Como la nada no atrae a los animales oportunistas, decidí colocar unas carcasas de pollo para acelerar la posible presencia de los mamíferos en cuestión y saber qué es lo que podía pulular por esta recóndita repisa sobre una altura de treinta metros. 
El primer comensal en llegar fue el zorro, tan asustadizo que, a pesar de localizar el cebo, no quiso llevárselo por miedo a sus investigaciones olfativas. No puedo entender que, una vez localizados los restos, el raposo no se los llevara. Al día siguiente, surgió el resultado del dichoso refrán: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.  Pero, en otra versión más acorde con la situación presente y es: “no dejes para mañana lo que te puedas comer hoy”. Ocurrió que, lo inesperado dio al traste con el asunto de grabar a los mamíferos de la repisa. El gran carroñero, que no tenía la intención de reparar el nido, ni siquiera de mirarlo, trincó los restos del pollo y los devoró en un momento. 
La pregunta que me viene a la cabeza es ¿tiene el buitre leonado algo de olfato de cercanía o, quizás alertaron al carroñero las hormigas pululando agitadamente sobre los restos de carne? Fuera lo que fuera, la rapaz limpió en un momento con acierto, la carne oculta por unas hierbas.

Me dio cierta pena ver un día después al raposo en color, pues afortunadamente acudió de día y se puede apreciar el rojo vistoso de su pelaje. Total, para darse cuenta de que las viandas habían desaparecido. Desafortunado momento perdido para hincar el diente al encuentro de un buen bocado que se desvaneció en el pico del buitre leonado.



Buitre leonado hallando los restos de carne ocultos bajo la hierba


La rapaz carroñera terminando el hallazgo con muy buena gana

                                         VÍDEO DEL ZORRO Y EL BUITRE



viernes, 25 de septiembre de 2026

REACCIÓN de un joven BÚHO REAL ante dos BUITRES LEONADOS y la cámara de fototrampeo




Joven buitre leonado acercándose a la plataforma del nido donde nació antes de ser expulsado por el adulto



Joven búho real del año tratando de amedrentar a la cámara mientras la curiosea


 Mientras hacía desinteresadamente el seguimiento del nido de búho real desde el otro lado del camino, el pequeño pollo de buitre leonado, era protegido del sol por uno de sus progenitores.  Entre ellos, no hay riñas por la usurpación de nidos y, paradójicamente, el primero en romper las reglas fue una pareja de buitres leonados al construir su plataforma en la confortable y discreta oquedad donde había anidado el búho real tantas veces. La rapaz nocturna, ahora, lo hace en el nido de hace unos dos años del buitre leonado.

Esta zona, atravesados los farallones calizos por un camino de escaso transito, me ha permitido poder observar a placer a ambas rapaces en un cómodo punto desde el otro lado de su cortadura caliza, viendo el paso de algún vehículo y ciclistas que tampoco suponen incomodidad para estas aves.
 
Para no extenderme demasiado, voy a dar por concluida la cría del joven buitre leonado que, a día de hoy, ya no está en el nido. Por ello, sabiendo que el joven se las arreglaba (aparentemente muy bien) sin la asistencia de los adultos, decidí colocar la cámara en la revuelta repisa. El nido estaba tan pisoteado que no se apreciaba nada más que un aplastado amasijo de ramas. Una gran sabina negral, acompaña discretamente al mencionado nido. Tiene las ramas superiores peladas y endurecidas tras aguantar día, tras día, la visita de estos grandes carroñeros al posarse para pasar la noche. Sus ramas en invierno, al parecer, son más cálidas que la inerte y fría roca.
Allí coloqué la cámara con objeto de poder ver qué animales pululaban por la repisa donde la gran rapaz carroñera había sacado con éxito a su cría.  

Por lo que pude comprobar una vez extraída la tarjeta, era que la pareja de buitres acudía, a su marcha, para reconstruir el nido. Además, eran generosos con su vástago y lo alimentaban en ocasiones a pesar de ser bastante autosuficiente y contar con la ayuda de un muladar cercano. Eso sí, no permitía el macho que el joven tocara ni una rama del nido, abordándolo con furia en avisos incruentos como se aprecia en el comienzo del vídeo.

Aparte de pequeños micromamíferos, por la repisa no accedió ningún carnívoro como zorros, garduñas o ginetas. Eso sí, me sorprendió la presencia de un joven búho real que si la visitó, haciendo gala de un comportamiento lleno de curiosidad pero nada agresivo. De hecho, frente a los buitres, tal vez por instinto, se presentó con el plumaje henchido sin utilizar la técnica del "chasquido con el pico" que le da un aire más intimidatorio. Sí se ve a la pareja de carroñeros algo inquietos ante la reacción desenfrenada del joven búho. Sin embargo, la cámara permaneció imperturbable frente a la danza nocturna del búho real.



Pareja de buitres leonados regentes del nido de la repisa expectantes ante la presencia del joven búho real


               VIDEO DEL JOVEN BÚHO REAL EN LA REPISA DE LOS BUITRES LEONADOS
                         



lunes, 7 de septiembre de 2026

IMPACTANTE PELEA entre dos RAPACES FORESTALES

    Trifulca entre joven azor y ratonero por los restos de una presa

Tal como iban transcurriendo los días, la pareja de ratoneros con su peculiar maullido en la primavera temprana, dejaban claro testimonio de su lugar de cría en un sotobosque ribereño del río Ebro. Es un paraje recogido y con gran afluencia de presas de todo tipo adecuadas para este cazador alado.

Allí, era donde un par de cámaras anotaban casi todos los acontecimientos vitales de estas rapaces, testimoniando por otro lado, la ocupación también por otra pareja de rapaces, en este caso de azores. Azores y ratoneros no parecen llevarse mal en territorios de cría y hay trabajos que lo confirman como:  Equipo FORECO (Universidad de Alcalá): encabezado por Salvador Rebollo, junto a colaboradores como Gonzalo García-Salgado, Lorenzo Pérez-Camacho, Sara Martínez-Hesterkamp, Alberto Navarro y José-Manuel Fernández-Pereira. "Llevan décadas estudiando la ecología, la dieta y las interacciones de la comunidad de rapaces forestales (azor, gavilán y ratonero) en las Rías Baixas de Galicia, donde evalúan cómo coexisten y se toleran estas especies en áreas de alta densidad".  Krüger y Chakarov (A nivel europeo), Kostrzewa (1991), Tubbs (1974) y Kenward (2006), entre otros.

Durante las visitas realizadas en el control de las tarjetas, podía comprobar cómo ambas especies tenían y tienen una gran maniobrabilidad tanto en la espesura frondosa del sotobosque como en los espacios abiertos. Al joven azor si que lo veía más irascible y huidizo que al joven ratonero. 
En una de las ocasiones que pude ver al ratonero, caminaba entre la fronda de zarzas y arbustos bajo el dosel forestal, como si fuera un mamífero más de la espesura. Pensé que algo malo le ocurría para ocultarse entre tanta vegetación apretada. Cuando halló una salida, voló con firmeza emergiendo entre los enormes álamos blancos con cierta soltura.

El final de la historia (aunque la pelea pertenece a otra cría pasada), revela claramente que, una cosa es la tolerancia de la vecindad y, otra, la necesidad del alimento. 
La disputa fue a causa de una presa (que no se ve) de la que uno de los dos quiso apropiarse.
El resto, presenciarlo vosotr@s mismo. Espero sorprenda vuestra curiosidad.

    Joven azor posado en una rama. Trata de buscar un lugar para acceder al agua


    Joven ratonero, caminante entre la espesura arbustiva

                     

                         VER EN  YOUTUBE EL DESENLACE DE LA PELEA 


                         


jueves, 3 de septiembre de 2026

La despensa de una rapaz en mi ventana




Llevaba unos días sospechando, qué ave sería la causante de la macabra exposición de restos de roedores, algún gorrión y lagartijas mutiladas en el alféizar de la ventana del granero en el pueblo. La vieja ventana de apertura difícil, era cegada por la protección de postigos que apenas permitían finos trazos del sol en el oscuro habitáculo. Entre los trastos acumulados por el deshuso, se puede avanzar para llegar a la dichosa ventana cerrada hacia adentro, pero, despejada hacia el extenso campo de cerros y cultivos.

Entraban en la sospechosa apuesta tres aves: un córvido, una rapaz diurna y otra nocturna. Tras la intentona de acomodar una cámara, no hubo resultados.

Varias semanas después, de nuevo, apareció depositada la mitad posterior de un pollo, apenas emplumado, de tórtola turca. De nuevo, al ataque y colocación de cámara y... en efecto, el autor del festín inacabable aparecía de cuerpo entero con su altanera presencia. 

Aquí lo tenéis...




Cuando decides volver...


   Joven del año de águila real 

Cuánto vértigo terminan dando las redes sociales que con tanta prisa pretenden llenarnos de información. Rápidamente, antes de que caduque la historia, antes de que otros la pisen y no ser el primero en editarla. Quiero paz, tranquilidad, dedicar más tiempo a la lectura y no tanto a la imágenes vertiginosas que inundan el universo de las plataformas digitales. 

Los blogs; añoro estos espacios que, como un remanso de paz, te invitan a disfrutar de las historias más personales de cada uno que las comparte. Todas llenan el alma con ese halo trascendental de cercanía hacia sus pacientes lectores. Fidelidad puntual a los relatos faunísticos, viajeros, botánicos, etc. de apasionada revelación. Me encanta la Interacción de datos, de vivencias que tanto echo de menos. 
He decidido volver, para incrementar la emoción de los mejores momentos captados por este instrumento tan emocionante que es el fototrampeo. Por que no sólo valen las imágenes, también hay que contar las impresiones personales cuando uno las revela y tiene el hilo conductor de los acontecimientos anteriores vividos al natural. 
Todo vale cuando uno sale al campo; desde la frustración aniquilada por las futuras ilusiones, hasta los buenos momentos para fructificar tanto esfuerzo realizado en la colocación de las cámaras de fototrampeo. 

Las entradas, seguirán con el sello sencillo de siempre; vivencias y observación de la fauna más cercana con la máxima curiosidad y admiración.

Os espero...





miércoles, 9 de agosto de 2023

La roca del Ebro (fototrampeo)

                      
                       


Una gran roca de apoyo contra la devastación de las crecidas en la ribera del río Ebro, sirve de lugar de pesca para ardeidos y mamíferos. Allí, sobre todo, es fácil capturar cangrejo americano, y la fauna mencionada, aprovecha la gran ocasión.

En la secuencia descubrimos garceta común Egretta garzetta, joven martinete Nycticorax nycticorax ingiriendo un cangrejo rojo Procambarus clarkii; garza real Ardea cinerea, nutria Lutra lutra y garza imperial Ardea purpurea.
Podemos apreciar en distintas secuencias, cómo el río sufre pequeñas crecidas debido a las lluvias caídas en la cabecera de su recorrido durante fechas pasadas.