viernes, 27 de enero de 2017

Los primeros vuelos de los jóvenes búhos

                              19/05/2016

Dejo esta última sesión vídeo-grabada de los jóvenes después de haber deslizado en su día, una micro-cámara sujeta a una fina cuerda de liza hasta el lugar de ubicación correcto. El objeto de haberlo hecho así, fue para evitar el rastro humano que pudiera atraer a predadores no deseados. Se colocó antes de la reunión de los pollos en su punto de espera, de modo que no coincidieran con mi presencia.
A pesar del viento fuerte, la cámara permaneció bastante fija, sin tambalearse mucho, gracias a un artilugio que le daba amplitud de apoyo.
Se escucha el reclamo de los jóvenes, el canto del macho adulto desde su atalaya territorial y, sobre todo, la preciosa melodía del ruiseñor.

Es la última entrega dedicada a esta familia. La cercanía de los pollos ante la cámara le da un punto muy emocionante por la sensación de tenerlos a mano, casi palparlos. No son imágenes reveladoras ni de calidad, pero se aprecia perfectamente esa evolución en el ejercicio para progresar y avanzar en el vuelo. Al fin y al cabo, es ése el propósito para su futuro como cazadores, etc.


sábado, 21 de enero de 2017

Vídeos nocturnos de la familia de búho real (Bubo bubo)


                                         
Macho de búho real aportando alimento a uno de sus cuatro pollos.

Para fortalecer esa sensación de entusiasmo por las imágenes de la familia de búho real, quiero ofreceros unos vídeos nocturnos donde se aprecia toda la emoción natural de la noche mediante secuencias con buen sonido en el momento de ser alimentados los pollos por parte de sus progenitores.
Normalmente los pollos abandonan el emplazamiento del nido, entre otras razones, por la falta de higiene que conlleva su uso continuado; convirtiéndose por ello, en un foco de molestos parásitos que podrían afectar tanto a su plumaje como a su salud. Así pues, utilizan otra ubicación que coincide con la de los progenitores para recibir alimento cómodamente.

He escogido tres vídeos por ser los más vistosos, pues no es fácil con la cámara de vídeo trampeo sacar unas secuencias de gran calidad, ya que el movimiento lo advierte tan tarde que el adulto ya se ha posado junto a los pollos cuando comienza a grabar. Esto impide resaltar los detalles más cruciales de la entrega de alimento.

En este vídeo se aprecia, seguramente, como la progenitora realiza la segunda ceba. Hay tres pollos, y el que falta, ya está oculto comiendo su parte.
Si os fijáis bien, el adulto, ofrece el conejo con el pico sujetándolo con firmeza, para que se lo lleve el que tire con más fuerza. Si se cayera, se daría por perdido, por eso han de sentir que la presa es agarrada con seguridad.
Cuando la presa es grande la transporta en las garras, pero en la entrega, unos segundos antes de posarse, la cambia al pico para ofrecerla a los pollos.
Entre los pollos existe una jerarquía de dominio, alimentada por el carácter más fuerte del ejemplar que disputa la presa.

Hembra de búho real con alimento para tres de sus cuatro pollos.

Cuando es atendido el último ejemplar, el menos agresivo, la rapaz puede tomarse un merecido descanso. Evidentemente no termina la jornada de caza con el último aporte; si se puede adelantar alguna presa resultará muy útil para la noche siguiente. De este modo, se dispone de una despensa avituallada en caso de carencia.


De nuevo el macho de búho real aportando alimento y, descansando seguidamente. 

sábado, 7 de enero de 2017

La familia de búhos de la zona industrial


En las ocasiones que miro el correo o simplemente el hecho de actualizar las vistas de determinadas páginas, compruebo que prácticamente todas las personas que las visitáis admiráis la grandeza del búho real. Gracias a vuestra presencia, puedo continuar sin miedo a convertir el blog en un espacio monográfico y alternarlo con otras especies para variar, aunque sea ligeramente.
Como ya dejé abierta la idea de relatar el año de esta familia de búhos que crio en un lugar bastante humanizado, os dejo a continuación un resumen de su historia esperando que os deje una buena sensación.

La pareja de búho real Bubo bubo se instaló en este territorio hace un par de años, utilizando un nido algo más despejado que el del año pasado.
Un camino superior transitado por algún vehículo y personas practicantes de senderismo, ciclismo y footing, además de otro inferior menos utilizado, rodean su lugar de nidificación situado en un pequeño talud protegido por arbolado. Y, a menos de cien metros de distancia transcurre una ruidosa autovía y la línea de ferrocarril de mercancías. Todo ello acompañado de un polígono empresarial. Un buen ejemplo de humanización en su territorio.
En vista de las presas aportadas al nido, nada abundantes en la ribera del rio Ebro, los progenitores debían de capturarlas en el monte de secano sobrevolando, naturalmente, la autovía y la ferrovía para acceder al mismo.
Conoceremos a los progenitores y su descendencia, pero sobre todo, lo que ha sido de ella en el espacio territorial paterno. Cuatro vástagos muy bien alimentados por las abundantes presas del territorio de caza y por la habilidad predadora de los adultos que lo regentan.


Macho de búho real posado en tamariz ¿Lo veis…?
 

¿Y ahora…? Bueno, imitando su voz, ya que esta rapaz tan territorial no permite la presencia de ningún otro ejemplar de su misma especie, podemos hacerla salir provocándola ligeramente (sin mala intención, por supuesto).
 
Aquí está. Parece como si hubiera escuchado la voz de otro macho y sale a asegurarse. No continúo más, porque no quiero que todas las aves del lugar se le echen encima. Aquí hay cernícalos, laguneros, ratoneros y milanos negros; se podría armar una gorda. Aprovecho el desconcierto de la rapaz para las fotos. Si continuara con la imitación, el búho real pegaría su plumaje al cuerpo, desplegaría su blanco mechón gutural de plumas al ulular y no me quitaría la vista de encima rodeándome mediante vuelos cortos. Aunque las aves le atacaran, él sólo estaría pendiente de mí (como posible competidor). Así es su ardor territorial.
 

Estuvo unos minutos observándome pero, al no continuar la imitación de su canto, se ocultó de nuevo.


Esta es la hembra ocupando su nido. El hallazgo del nido fue casual. Me asomé al pequeño soto con idea de fotografiar paseriformes y me encontré de bruces con ella. Verla en la pantalla de repente, me aceleró el corazón. 
Su estado de ánimo se ve normal; alarma de intensidad media. La abertura media de los ojos denota alerta, sin embargo, por su plumaje ventral con el flanco extendido permanece relajada. Si el plumaje estuviera pegado al cuerpo y los ojos totalmente abiertos sería señal inequívoca de alarma total.
 

Para evitar el mínimo estrés a la rapaz nocturna ubiqué el observatorio (bien escondido) en un lugar muy apartado, cerca de un camino no muy transitado. Y, gracias a la utilidad del telescopio por sus prestaciones, pude ver por primera vez a su descendencia. Como es natural, me recibe alertada; mirada fija y ojos entreabiertos pero el plumaje ahuecado.
 

Apenas un par de minutos bastan para que la atenta madre siga descansando. Solamente hace falta evitar los movimientos bruscos, nada más.
 

Es habitual que la vigilancia de sus pupilos la tenga en vilo por los peligros que acechan. Nunca he visto que, tanto el macho como la hembra, superen los 20 segundos dormitando aún en el más absoluto silencio del paraje de nidificación. 
 

Sus oídos siempre están atentos a cualquier sonido. En esta ocasión, no soy yo quien la alerta, era una pareja con su perro transitando por el camino. Sobre su nido -como he comentado- existe otro camino a cinco escasos metros por donde circulan vehículos a motor como coches, motos y quads; tambien bicicletas, corredores y senderistas. Si, así como os lo cuento. A pesar de todo, la pareja sacó a toda su prole; cuatro criaturas.
 

Con cerca de tres semanas los pollos ya se mueven bastante, y siendo cuatro, mucho más. A partir de esta edad ya quedaron solos en el nido.
En el momento de la foto, venía del observatorio bastante preocupado porque no había visto a ninguno de ellos; siendo cuatro, era difícil de aceptar. Después de acercarme, descubrí lo que podéis ver en la foto. El nido estaba ocupado por 10 conejos (círculo rojo grande), otros dos dispersos y los pollos acomodados en otro lugar de la repisa (círculo amarillo) por falta de espacio. A partir de este día los pollos ya no volvieron al rincón del nido original. Aquel día tocaban a tres piezas por pollo, piezas que no terminaron del todo y que los adultos tuvieron que desalojar del nido por su descomposición.
 

Conejos en el nido.
 

Comprobación de los pollos en su deambular por la repisa para saber su estado. Rara vez se puede sorprender a los pollos; siempre había uno vigilando las espaldas del hermano.
 


Pollo de unas cinco semanas de edad protegido por el hueco del talud y la maraña vegetal. A pesar de la afluencia de gente por la parte superior los pollos estaban bien seguros.


Bueno, los primeros vuelos tuvieron como consecuencia posarse en lugares inadecuados al estar a la vista de potenciales enemigos. Este concretamente, descubrió por primera vez como las gastan los milanos negros Milvus migrans con las rapaces nocturnas.
 

Eran tan violentos los ataques que tuve que quedarme a su lado para evitarlos y darle tiempo al cándido pollo para ocultarse.
 

Los cuatro hermanos funcionaban en dos grupos. Cuando abandonaron definitivamente la repisa buscaron sus propios posaderos para descansar durante el día. El otro ejemplar (no se ve) reposa en el interior del tamariz de la izquierda.
 

Los otros dos hermanos optaron por esta enorme raíz incrustada en el talud al lado del posadero de su progenitor. Se aprecia bastante bien la diferencia de tamaño entre el macho a la izquierda y la hembra a la derecha.
 

Este es el joven búho en el país de las maravillas. A este ejemplar tan confiado alguna mala experiencia le hará recapacitar acerca de descansar en un lugar tan desprotegido. Un adulto con rodaje jamás se expondría con tanto descaro y, menos, dormitando con tanta complacencia. 


Dejo un vídeo donde los pollos más jóvenes, siempre los últimos en ser cebados, aguardan la llegada de sus progenitores con alimento. 
Aunque la calidad no es buena, resulta bastante interesante. 
Su comportamiento no se ve afectado en absoluto.

Se escucha el reclamo de los pollos y, ante la llegada del adulto (macho) éstos intensifican la voz. Cuando uno prende la presa, la protege del hermano emitiendo los chasquidos intimidatorios.




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