lunes, 8 de julio de 2019

La templanza del joven autillo




Son tan habituales los nidos de golondrina común Hirundo rustica en las construcciones humanas que, al ver una pareja de ellas adentrándose en una vieja cueva forrada de cantos rodados, me picó la curiosidad por ver la obra nidal de estas aves adherida a la piedra. Muchos años lleva esta zona en deshuso tratándose de una antigua explotación para extraer grava, antaño, tan habitual.



Mi sorpresa salta al ver, como si fuera una gárgola en un extremo de la entrada, a un joven autillo Otus scops que aguanta con valentía mi presencia, controlándome bien templado a través de la discreta abertura de sus párpados. No ha elegido madera para sacarle partido, ni siquiera un árbol a cien metros a la redonda con el que camuflarse. El joven, bien disciplinado, aguanta el tipo convertido en un pequeño fragmento más de hormigón. A dos metros de él, desando los pasos temeroso de romper su firmeza. Desde una prudente distancia, hago las fotos testimoniales al ave, aparentemente, menos tensa. 
Allí se queda el guardián de la caverna y, si logra esa tranquilidad necesaria, seguirá con su empeño hasta emprender, por primera vez, un viaje migratorio transahariano en compañía de multitud de congéneres con los que pasar el invierno. 

7 de Julio de 2019 


Frente a su posadero se extienden unas nutridas tablas de cultivo y ribazos donde capturar todo tipo de presas, sobre todo, insectos.



domingo, 7 de julio de 2019

Jóvenes ratoneros.




El ratonero Buteo buteo es una rapaz conocida, y por fortuna, habitual; siempre  atractiva para el observador.
Es la rapaz eterna sobre el altillo de tantos maderos telefónicos al pie de las carreteras españolas. Paciente hasta aburrir al sol y a la prudencia de sus presas. Tal vez, el ser vivo que mas horas de sombra hace al día. También es el perdedor sistemático en las broncas con milanos negros y otras aves de su entorno.





Gimotea rodeado de urracas mientras defiende una rata de tamaño medio que pretende merendarse sobre las ramas deshojadas de un manzano en el hortal. Otro ratonero trata de disputarle su presa, sin quitar el ojo a la urraca que tira de la cola del roedor desde abajo buscando el anonimato entre tanto revuelo blanquinegro. 


Un ratonero defiende ante una corneja negra Corvus corone la captura de un topillo.



El ratonero siempre está sujeto a las provocaciones de los córvidos, como si vieran en él, su motivación mas representativa para el arte de hostigar.
Este Quijote de las rapaces, tiene muchos enemigos, que no dudarán en aprovechar la inocencia de los jóvenes para atacarlos. A un confiado ratonero que volaba a la altura de un águila de Bonelli Aquila fasciata le costó la vida por un descuido; desconocía su peligrosidad. Aunque poco común, es una presa notable en los nidos del búho real Bubo b. hispanus.  


Ratonero adulto, y progenitor. 


Ratonero joven del año. 

Hace un par de años, un joven ratonero del año murió de inanición según me informaron en el centro de recuperación donde lo llevé. No salía de mi asombro. Sin embargo, no debe de ser algo tan inusual en la naturaleza, sobre todo, si alguno de los progenitores es abatido o muerto por cualquier circunstancia. 

Observando la semana pasada a la más mítica rapaz de los postes, celebré gratamente la pesadez de dos jóvenes de este año reclamando a su progenitora la ayuda pertinente para seguir adelante.
Sólo falta que sus dotes como futuros cazadores no fallen, y puedan ocupar como siempre, esas atalayas de madera que realzan su quietud y perseverancia.


Aparte del aplomado sol, también soporta estoicamente la empapadora niebla llorona del invierno.


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