domingo, 17 de enero de 2016

Un solitario narciso blanco (Narcissus dubius)



Ayer sábado 16 de enero recorriendo la base de unos cortados de roca caliza en los límites del Sistema Ibérico, hallé en su base un ejemplar solitario de narciso blanco Narcissus dubius, ya no encontré ninguno más, aunque tampoco miré con detenimiento. Florece, según bibliografías consultadas, en febrero, marzo y abril, por lo tanto, con esta observación contamos con medio mes más de anticipación. De todos modos, no es de extrañar con el invierno acaecido y los almendros en flor, que dicha planta también se haya animado a florecer con tan excelente tiempo.

En Aragón es muy rara en el Sistema Ibérico y pirineos, y escasa en la depresión del Ebro. Por lo tanto, me felicito por el encuentro de una sencilla flor que me gusta muchísimo.

 





Más información:





martes, 12 de enero de 2016

El Águila de Bonelli que se libró de su anilla plástica


Pareja de Águila de Bonelli Aquila fasciata soleándose 

Tal vez, a causa del temor que provoca la disminución del Águila de Bonelli en el territorio español y, concretamente en el aragonés, observar a esta rapaz para disfrutar de su privilegiada estampa se ha convertido en un objetivo demasiado delicado. Incluso, sopesar la distancia para observar al ave siempre parece insuficiente para evitarle molestias, a pesar de existir la presencia humana allí donde la naturaleza se extiende y la blanca rapaz sea prudentemente permisiva con ella.
Digo esto porque, a veces, uno se excede con la distancia óptima para observarla y termina disfrutando de la blanca pechera de una piedra blanqueada por deyecciones de otras rapaces, aunque esté muy bien colocada en el habitual posadero como el Águila de Bonelli, si no se mueve, es una piedra.
 
Macho levanta el vuelo después de solearse por la mañana. El ejemplar de la imágen es el protagonista de la anilla de PVC; una rapaz entrada en años, por lo visto, bastante experimentada.

Quería contaros que, un ejemplar macho de Águila de Bonelli fue marcado con anilla alfanumérica amarilla de PVC; un material ligero y de gran resistencia. Dicha rapaz, desconozco cuándo fue anillada pero, si tuve noticia del tiempo que estuvo con la anilla aprisionándole los dedos cerrados a causa del intento de librarse el ave de dicho marcaje. Se calcula que estuvo de éste modo, con la garra inutilizada, cerca de dos meses y su supervivencia para la caza debió de ser un auténtico milagro. Finalmente pudo zafarse del incómodo plástico amarillo y podemos ver al ejemplar en vuelo, por fortuna, todavía activo en su serranía tradicional.

Me gustaría pedir, a quiénes corresponda, que no se involucren más en seguimientos científicos futuros sobre el águila de Bonelli si conllevan capturas y manipulación. Sabiéndose como se sabe, gracias a la enorme cantidad de datos compilados sobre esta rapaz, habría que protegerla ahora más que nunca eliminando los problemas que se mantienen sin resolver, y dejarla recuperarse en paz en sus dominios naturales. Basta ya de reiterativos estudios de campo con radio-marcajes y anillamientos con PVC, etc. para descubrir más de lo mismo. Hay que presionar para evitar la mala gestión de la administración con especies vulnerables, incidir más en los tendidos problemáticos para corregirlos, evitar los venenos en las zonas de concentración de jóvenes, vigilar sus territorios de nidificación, furtivismo, etc. Dejémonos de juegos eternos de investigación y, evidentemente, dejemos de ser un problema más para el Águila de Bonelli. 

Fotografías con objetivo 300mm y mucho recorte.



sábado, 2 de enero de 2016

El niño del cernícalo



Han pasado bastantes años desde aquel día, y a pesar del tiempo transcurrido, el recuerdo, muy presente, arranca en mí todavía una sonrisa de esperanza.
Había terminado un trabajo y me acerqué al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca en Zaragoza para ver a un conocido. En aquel momento, un vehículo se detuvo frente a la entrada del centro y se apearon dos personas; supuse que serían padre e hijo. Mientras el padre sacaba del maletero una caja, el niño aguardaba impaciente que concluyese la operación. Le pidió la caja tirando de su chaqueta a medida que avanzaban hacia nosotros. Esperábamos con curiosidad. La criatura alzó sus brazos ofreciendo la perforada caja a José Manuel, que abrió ligeramente para comprobar su contenido. Es un cernícalo, contestó. Les miró fugazmente retornando su mirada a la rapaz y presionó sus labios entre sí, asumiendo en silencio el desgraciado destino del cernícalo. Veremos lo que se puede hacer, añadió José Manuel dirigiéndose a rellenar el formulario de ingreso.

Joven del año de cernícalo vulgar Falco tinnunculus  

La rapaz había sufrido el impacto de un coche y estaba reventada. La lesión sangrante asomaba entre sus mandíbulas constatando la gravedad. 
No puedo olvidar el gesto del chaval justo en el momento de entregar al ave acomodada en la caja. La inocente sonrisa y el brillo de sus ojos lo iluminaban todo. Como el atleta que alcanza su meta, triunfante, así entendí su sensación del deber cumplido. Sé, que para aquel esperanzado niño el malogrado cernícalo estaba salvado una vez lo entregó en el centro. Sabía, confiado, que se ocuparían de él.
La rapaz murió por las graves lesiones, pero no así en el corazón del ilusionado chaval, esperanzado, que se lo llevó en la memoria de vuelta junto a su padre camino del coche.
Así se forja el amor y el respeto por la naturaleza, gracias a la voluntad de luchadores iniciados como el niño del cernícalo. Su padre, sonriente, lo miraba orgulloso. Que estampa.

Una vez más, y como siempre, gracias a todos los voluntarios por vuestro tiempo y empeño.



Uno de los grandes momentos para observar el progreso de las aves perfeccionando su vuelo es seguir a las rapaces salidas del nido en sus prácticas diarias. 
Esta pareja de cuatro hermanos, disfrutaba mucho durante sus vertiginosas persecuciones.



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