domingo, 30 de julio de 2017

Un joven ratonero rescatado


Hace unos días contemplé a dos jóvenes ratoneros Buteo buteo posados en las ramas de un álamo blanco Pupulus alba. Su reclamo era de una insistencia monótona. Uno de ellos tomó un largo vuelo ahuyentado por mi presencia, bien sostenido, y se alejó rápido. El otro ejemplar no me vio, y gracias a ello, pude dar la vuelta para que permaneciera en su rama. Es un lugar transitado por corredores y ciclistas, sobre todo, los fines de semana.
 
La rapaz una vez recuperada del río. 

Precisamente hoy, domingo, mi vuelta ha sido extensa. He querido llegar hasta el soto donde se concentran los milanos negros Milvus migrans para prospectarlo por si hubiera algún ejemplar herido o necesitado de ayuda; el año pasado llegué tarde y hallé uno recién muerto, una lástima.
 

El día ha sido bastante caluroso incluso a las 7´00 horas de la mañana y los insectos picadores de todo tipo estaban muy activos. Poco antes de terminar la ronda, a orillas del río Ebro cuyo caudal es bastante escaso, he podido contemplar la gran cantidad de algas sobre las aguas someras y, como no, la numerosa concentración de aves allí establecida. Claro, las oportunidades para las aves a pocas personas les importa, pero el bajo caudal propicia gran cantidad de alimento para las especies que he observado examinando sus orillas limosas como: cigüeña blanca, cigüeñuela, garceta blanca, garza imperial, garza real, chorlitejo común, andarríos chico, lavandera blanca, etc. Todas ellas han visto incrementado el sustento de invertebrados como un maná esporádico de gran interés; también, la facilidad añadida de capturar peces, ranas, etc.

Pero el recorrido me ha ido acercando hasta el tramo final, pasado el dormidero de milanos negros y, por sorpresa, había víctima, pero, de otra especie; un ratonero. Es raro que una rapaz sea excesivamente despistada y, ésta, se ha movido a mi paso sin levantar el vuelo -malo-. He aguardado pacientemente mirando con los prismáticos la reacción del ave para no alarmarla en exceso. Se hallaba posada sobre el tronco de un álamo negro de mediano porte sobre el río; quién sabe si podía ser uno de los jóvenes que vi hace unos días.
La rapaz iba escasa de fuerzas, favoreciendo, por lo tanto, mi idea de ataque. Ha sido al cambiar de rama cuando el ratonero ha quedado suspendido boca abajo de las garras. Temía que cayera al agua y así ha sucedido. Por fortuna, y con rapidez, su caída al río me ha facilitado la tarea de recuperarlo; eso era lo importante.

Ya está en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Aragón a la espera de observación y valoración de su estado general.  

 Imágenes del momento de su localización, antes de rescatarlo. 

Ahora sólo queda esperar los resultados de los análisis.

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