domingo, 14 de septiembre de 2014

No es fácil ser búho real (parte 2)

Búho real acosado por una pareja de cernícalos.

El cambio de planes es lo que tiene; sorpresas inolvidables que se archivan en la memoria de por vida. No fui a anillar aquel sábado pero, mereció la pena.

ETERNO PERSEGUIDO

5 de julio de 2014 Valle del río Huerva (Zaragoza)

Decidí entonces, echar un vistazo a los jóvenes buitres leonados Gyps fulvus para saber de ellos en su pequeña barranca caliza. Sin saberlo, la cosa se presentaba muy amena.
En las salidas al campo, ocasionalmente, acertamos a pasar delante del escondite de algún búho real Bubo bubo. Normalmente, suele tratarse de ejemplares jóvenes que se ocultan en lugares bastante dispares, siempre cerca del perímetro de nidificación al desconocer el resto del territorio. Están en proceso de aprendizaje; tanto de vuelo, caza y memorización del espacio habitado. Me molesta el hecho de ahuyentar a cualquier joven volantón de búho real, más que nada, por romper su confortable descanso. Cuando esto ocurre, una nube de enojados vecinos van tras él hostigándolo sin compasión, vamos, con la misma que tendrá él en un futuro durante sus vuelos nocturnos de caza. Pero, el tiempo es corto y los días pasan rápidos. Los jóvenes tienen que aprender  lo antes posible a conocer a sus enemigos antes de abandonar la seguridad del territorio paterno. Entonces, todo queda al azar. Si un búho levanta el vuelo aprenderá durante su trayecto las costumbres belicosas de otras especies actuando contra él y, todo ello, le servirá para curtirse en nuevas experiencias. La vida del gran búho en su etapa juvenil es durísima. Recordemos que los jóvenes están acostumbrados al apoyo de sus progenitores gozando de una estancia fácil dentro del territorio familiar. Al final de agosto, tendrán que marcharse obligados por los padres cuando comiencen los preparativos de una nueva etapa fenológica. Entonces, comienza el período mas difícil para ellos. Es clave y definitivo, tan duro como los primeros días de vida. Han de cruzar multitud de territorios, muchas veces ocupados, y ser expulsados ya no por hostigadores, sino por otros congéneres establecidos como dueños de los feudos que atraviesen. Algunos, si topan con el águila real y no saben enfrentarse con éxito a sus ataques, morirán presa de ellas; víctimas de su inmisericordia. Pasarán días de penuria errática antes de encontrar un territorio propio y, después de hallarlo, tendrán que comprobar su idoneidad para comenzar una nueva vida. Por supuesto, además, habrán de memorizarlo pronto para solventar futuros problemas escapando con éxito de sus enemigos, teniendo la garantía de acudir inmediatamente a uno de sus posaderos más seguros.
Cuando un adulto de búho real es ahuyentado y perseguido, acierta sin titubear con su refugio mas próximo, programado gracias a su perfecto conocimiento del terreno. Sus perseguidores nada pueden hacer cuando la rapaz está a buen recaudo.              
 

Chovas piquirrojas Pyrhrocorax pyrrhocorax increpando el paso del búho real

Seguramente, todo comenzó debido a mi intrusión en el monte. Pude alertar a algún grupo de cabras montesas Capra pyrenaica hispanica que, a su vez, levantaron de su escondite al joven búho real. Entonces, en la penitencia de la inexperta rapaz, se fue gestando  con  nuevos conocimientos la belicosa conducta del vecindario.

Dos machos de cernícalo vulgar Falco tinnunculus acuchillan con vuelos fugaces y contundentes a la joven hembra de búho real. Casualmente, acierta a pasar sobre una hembra de cabra montés que, seguramente alertada por el silbido de sus congéneres, parece esperar a la rapaz nocturna. 

No pierde de vista la cabra el inminente peligro, ignorando la inocencia actual del ave.

Incluso saltando ligeramente, trata de frenar su avance. El búho asustado, tratando de hallar ese lugar de resguardo pasa por alto la atención de la cabra.

Observar en la parte baja del extremo izquierdo de la fotografía como la cabra va tras el búho real.

Busca un punto elevado para comprobar la situación.
 
Atenta la rapaz a la llegada de la cabra salvaje, no advierte la enganchada del cernícalo que la ataca por detrás con inquina.

Frente a frente, sin intermediar sonido alguno, ambas esperan el movimiento del contrario.

La hembra de cabra tiene un recental y, bastante prisa, por lo tanto, inicia el desalojo a pesar de la estrategia del búho para aparentar mayor tamaño.
 
Las cabras son irascibles y no dudan en embestir a cualquier ser que constituya un peligro para su cría. Las cabras domésticas al cuidado de su recental acometen con firmeza incluso a los perros.

No hace falta gastar más energía cuando el búho real está dispuesto a complacer las intenciones del enojado bóvido.

La ruta continúa en compañía de los dos persistentes cernícalos que escoltaran al gran búho hasta un lugar que consideren seguro. La cabra comprueba como se aleja.
 



Desde la misma piedra utilizada por la estrigiforme, la cabra, con el deber cumplido, trata de localizar a su recental que, a buen recaudo, permanece protegido por una nodriza.

Como no podía ser de otro modo, allí está su grupo y su recental pendientes de mi presencia y a salvo de un inexperto búho real.

Las cabras suelen utilizar los lugares mas propicios para descansar coincidiendo con los de cría del búho real. La fortaleza del mamífero hace que el dominio se decante a su favor.
 
Después de un intenso forrajeo las cabras buscan lugares cómodos y sombreados para reposar tranquilamente, como ocurre en el ejemplo de esta repisa de nidificación del búho real. Al fondo, a la derecha de la pequeña ephedra, está el punto donde anida la rapaz. Todo el terreno está muy pisoteado por las cabras.
 
En esta imagen, aparece el cuenco excavado por la hembra de búho real para una próxima cría. Se pueden apreciar multitud de excrementos de cabra montés sobre la tierra. La rapaz no llegó a nidificar por las continuadas molestias de los cápridos.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Pareja de ley


Sobre el río Ebro, en el zaragozano Puente de Piedra, dos grajillas Corvus monedula se alimentan de unos trozos de pan que la gente diariamente arroja a los patos. Una de ellas pierde su ración; sin inconveniente alguno, su consorte comparte lo que queda.


"En ninguna otra especie, ni siquiera en las palomas, ni en los inseparables periquitos, alcanza el amor conyugal formas de expresión tan patentes y emotivas como en las grajillas. Y, lo que es más bello: estas manifestaciones de cariño no disminuyen, sino que aumentan con los años de “matrimonio”."
 Konrad Lorenz,  Premio Nobel de Medicina 1973




domingo, 24 de agosto de 2014

Todo llama mi atención

Apunte del gran naturalista Félix Rodríguez de La Fuente en su mítico cuaderno de campo (dibujo de Juan Manuel Varela).



Joven mirlo acuático Cinclus cinclus. Inversamente a sus hermanos que huyen despavoridos ante mi presencia, opta por refugiarse bajo una piedra y, por si fuera poco, situada bajo un viejo puente.
Suelen utilizar la técnica del buceo para despistar y emerger por un punto diferente pero, alguno aprende además otras tretas. Tras 10 minutos, el pájaro del agua, receloso, todavía permaneció allí. Calmarza 2-5-2014

 
Estoy tan centrado en analizar una egagrópila de búho real en una pequeña oquedad caliza a mi altura que, súbitamente, alertado por una fugaz figura que no logro identificar aún habiendo estado delante de mis narices, percibo como se introduce a la velocidad del rayo en el interior de un minúsculo agujero donde no entra mi mano. Por supuesto, sin saber de qué se trata, ni lo intento. Arranco una fina y alargada hierba y con suavidad la introduzco lentamente. Seguidamente, una voz áspera de protesta sale del oscuro fortín y, segundos después, aparece con desparpajo la misteriosa criatura que frente a mí, desafiante, me permite sacarle la foto que veis en pantalla: es un joven colirrojo tizón Phoenicurus ochruros cuyo mimetismo con la oscuridad y la roca resulta sorprendente. Calmarza 28-6-2014


 
La capacidad de aprendizaje del  carbonero común Parus major es portentosa. Este pajarillo descubrió como perforando la chapa de aluminio de las botellas de leche depositadas a la entrada de las viviendas inglesas por el repartidor, se podía acceder a la grasa del cuello de la botella. Es un pájaro astuto, expectante, que vigila entre otras aves, al picapinos como descerraja la dura cáscara de almendra, aguardando pacientemente a que éste termine de alimentarse para aprovechar después los diminutos fragmentos esparcidos fuera y dentro de la cápsula. Si es capaz, como un gran observador de éstas y tantas otras cosas, ¿qué hace un carbonero posado en la rama de un pequeño árbol seco a escasa distancia de mí sin protestar? ¿Qué busca mientras pasan algo mas de 15 minutos en los que descansa tan relajado como un pájaro de jaula, con lo inquieto que es? Siendo este pájaro tan activo, tan inteligente, intuyo que podría esperar algunas migajas mías si almorzara en ese momento; aunque no me extrañaría tampoco, que aprovechara mi presencia para evitar durante el descanso a sus potenciales enemigos que, supuestamente, no se acercarán mientras yo esté allí. Calmarza 8-3-2014

 Un posadero de Búho real Bubo bubo y…

 …a unos 25 metros la mitad posterior de un conejo.

 
No hay duda por la forma en que ha sido consumido de que se trata de la presa perdida de un búho real. Queda tan sólo el cuarto trasero derecho del animal. Dependiendo del tamaño, un conejo Oryctolagus cuniculus, como el de la imagen, suele ser devorado en dos o tres partes. De la extremidad izquierda se ha consumido toda la biomasa de la pelvis el fémur y la tibia; tan sólo quedan los metatarsos y falanges (pie de apoyo), normalmente desechados.
Entre las causas de la pérdida me incluyo, puesto que, tal vez al caminar por la senda cercana al posadero de la rapaz, pudo salir ahuyentada llevando consigo la presa, soltándola ante la necesidad de volar mas ligera para ocultarse. He visto jóvenes escondidos en lugares accesibles salir con la presa en las garras y, por pequeña que esta sea, soltarla ante la necesidad de volar con mas ligereza.
 


Pero…no es éste el caso en el que tengo que incluirme. Al mirar detenidamente los restos descubro, creo, hormigas de la especie Pheidole pallidula muy común y conocida por su rápida actuación. Hay bastantes y transportan ya en sus mandíbulas fragmentos de carne. No es posible que hayan acudido tan deprisa al despojo si yo fuera el culpable de ahuyentar al búho. Aunque es temprano, las hormigas adelantan a cualquier otro insecto de la carne; como por ejemplo a la avispa, menos madrugadora.

 
Evidentemente, las moscas verdes Lucilia caesar (el verde metalizado es muy vistoso) también acuden a medida que avanza el día para aprovechar cualquier resquicio en la carne muerta donde colocar su puesta.

La noche guarda la respuesta de muchas de nuestras preguntas pero, a razón de otras observaciones, me atrevería a reconocer una causa probable sobre el hecho desafortunado de la pérdida del alimento. Probablemente, durante los escarceos nocturnos en los que participan los jóvenes y en los que unos miran la actividad de los otros, sobre todo si estos portan alimento, dicha acción persecutoria, podría ser la causante de esta pérdida.
Bajo los nidos, debido a las disputas por el alimento, suelen caer restos de presas que son mitades posteriores aportadas por el macho cuando los pollos son pequeños o por ambos cuando son mas mayores. 
Valle del Mesa 19-7-2014

 


De nuevo, creo, se trata de hormigas de la especie Pheidole pallidula. Me llamó la atención el color del cerco que rodeaba el hormiguero. Al acercarme, comprobé que estaban realizando en profundidad la limpieza de las galerías. Lo que sacaban y depositaban ordenadamente alrededor de la entrada eran restos de quitina de otros insectos pero, sobre todo, de hormigas enormes; supongo que, entre los restos, estaban los de obreras mayores que son las que defienden la colonia. El cerco tenía unos 6 cm de diámetro.
Valle del Huerva 20-8-2014
(Si alguien puede aportar algo mas, bienvenido).

 

Esta collalba negra Oenanthe leucura en vuelo y reclamo territorial, se exhibe sin importarle la fase de muda. Momentos antes esquivó elegantemente, a pesar de su limitado plumaje, a un alcaudón real Lanius excubitor que la perseguía con propósitos impredecibles.
Valle del Huerva 20-8-2014

 
En el argot de escalada, por lo menos el de los años 80, se advertía entre compañeros al escalar una vía que se tuviera cuidado con ciertas “presas” (puntos de apoyo) por estar muy “lavadas” (resbaladizas por el desgaste).
Por último, por muy superficial que pueda parecer, me resultó chocante descubrir una pequeña laja empinada frente a un posadero de búho real; se había posado la rapaz nocturna tantas veces en la arista, que estaba pulida. Al pasar mi mano sobre ella comprobé su suavidad, nada tenia que ver con la aspereza cortante del resto de la roca.
(En el lado izquierdo se aprecia la losa de un gris mas claro y su afilado perfil ya pulido)
Valle del Huerva 20-8-2014


Espero que hayáis disfrutado, pero, lamentar como siempre, no poder ofreceros estas imágenes al natural como me gustaría. 


jueves, 14 de agosto de 2014

En la tórrida estepa de gangas y ortegas

Dos machos de ganga ibérica y un ejemplar en primer plano de ortega; a la derecha, tras el cardo, un bisbita campestre Anthus campestris

Os dejo unas imágenes, aunque algo pasadas de fecha, de estas dos especies de aves esteparias que llenan el espacio bulliciosamente en sus veloces desplazamientos.


La madrugada estival de 2011 no aportaba todavía la cantidad necesaria de luz para apreciar algún tono concreto de la inmensa estepa. Sólo se vislumbraban los contornos desnivelados de algún cabezo redondeado o de aristas quebradas silueteadas por la débil luz del horizonte.
Fernando y yo nos apresurábamos a terminar el pozo que nos serviría de escondite para tener una vista lo mas rasa posible del suelo y poder estar a la altura de los pteróclidos. A la creciente serenata melodiosa de los aláudidos, que atronaban con sus voces todo el territorio estepario, se unía el machacón y desagradable golpeteo del azadón y el pico con el que hacíamos un hueco suficientemente espacioso. Cuando topaban esporádicamente con algún que otro pedrusco, las herramientas centelleaban por el impacto con el metal. Terminada la obra y, sellada perfectamente para no levantar las sospechas de gangas y ortegas, muy temerosas por los depredadores que las acechan en las charcas, nos dispusimos ocultos a la larga espera. Por fortuna, estas aves son bastante puntuales en sus desplazamientos hacia los bebederos y, aparecieron a la hora acostumbrada. La agostada superficie que rodea la balsa y todo lo que alcanza la vista, es de color uniforme; todo es ocráceo. Las raquíticas plantas que sobreviven al ocaso del ciclo veraniego apenas aportaban retales de verdor. 
Antes de bajar, realizaban círculos de prospección sobre el terreno con su voz característica. Las gangas y ortegas, nos avisaban que pronto se posarían después de los vuelos de reconocimiento. Una vez posadas, veíamos atentos la pausada marcha hacia el ansiado liquido con el que aplacarían su sed.
No dejo de admirar a estas aves tan bellas y bien adaptadas, capaces de soportar unos cambios de temperatura tan duros como los que se producen en la estepa aragonesa.


 Ganga común Pterocles alchata.

Ortega Pterocles orientalis.




El macho de ganga tiene dos collares y la hembra tres; ambos plumajes me parecen espectaculares. 


La ocrácea estepa, dura, pero llena de vida, alberga estas policromas maravillas.