jueves, 18 de enero de 2018

El madroño de un pueblo


Hay un madroño de tamaño medio en una jardinera de la calle de un pueblo de la Sierra madrileña del Rincón. No importa el pueblo ni el nombre de la calle, sólo el alegre árbol nutrido de frutos desarrollados y colores luminosos. 
Destacar, faltaría más, el buen gusto de quien plantó en su día tan preciado ornamento, pues cumple con creces dada la belleza en conjunto de sus hojas perennes y rojizos frutos con el cometido de su benefactor. 


Madroño Arbutus unedo. Florece en el otoño o principios del invierno, al tiempo que maduran los frutos del año anterior, de modo que se puede ver simultáneamente en flor y fruto. 

Me permite, personalmente, admirarlo por su curiosa cobertura foliar perenne, frutos rojos y dispersos ramilletes de flores blancas, cabizbajas. Un árbol de Navidad con alboradas campanillas y bolas granas, resguardado junto a la rústica casa de la incipiente nevada, incesante desde la madrugada. El paisaje pierde su policromía en favor de una blanca cubierta que lo esconde todo. Algunas aves urbanas y otras no tan urbanas visitan mas el núcleo humano, favorecedor de innumerables posibilidades de subsistencia. Es aquí donde el ornamental madroño se convierte en un benefactor mas para otras criaturas, ahora con la nieve, algo perjudicadas. Los mirlos consumen una gran variedad de alimentos vegetales y, para los inviernos crudos, nada mejor que árboles y arbustos generosos como éste. 





Me quedo perplejo y muy atento. Hace falta muy poco para incentivar mi curiosidad, para mirar y sentir de cerca el esfuerzo por la vida de criaturas tan comunes como el negro mirlo común. Conocen el madroño, se adivina fácilmente por las llegadas directas al ramaje para prender sus frutos e incluso los del suelo, también maduros y mas disponibles para comer. Hay alimento de sobras y los enfrentamientos son escasos entre las aves. El árbol se convierte en un espacio neutral para los mirlos a modo de refugio, hasta encadenar otra jornada venidera de tiempo menos frío que obligue a los mas imprudentes invertebrados a salir de sus escondites.

2 de diciembre 2017

Mirlo común Turdus merula.







12 comentarios:

  1. Bello "Arbutus unedo", en alusión a la facultad que ya los romanos observaron de emborrachar que tenían sus frutos maduros, de los que tan sólo tomando uno (unedo) ya se sentía el efecto.

    Realmente se necesita alguno más, pero su contenido alcohólico, cuando muy maduros, sí se aprecia fácilmente. Probad, probad ;-)

    Un abrazo

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    1. Sí, me gustan mucho pero, aunque no recuerdo la cifra, tras unos pocos ya me provocan cierto malestar.
      Por fortuna, los mirlos son muy moderados ya que tienen que pilotar en vuelo y algún caza anda por ahí prospectando.

      Otro abrazo

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  2. Hace años estuve trabajando en un colegio que tenía cuatro bonitos madroños en su entrada, me encantó aquello después de estar viendo que siempre se planta de todo excepto precisamente los árboles propios de la zona.
    ¡Saludos!

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    1. Estos árboles son una gran ayuda para los pájaros. Lastima que en ciudad, los finos de los coches echen pestes por las torcaces y las currucas capirotadas (entre otras) cuando comen bayas de aligustre. Así, con todo.
      Saludos.

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  3. Encantada com esta entrada, Javier! Impressionam-me as graciosas narrativas que resultam dos detalhes que você vive no seu dia a dia... as fotografias estão preciosas! Que "guapos mirlos"!!!!
    Em uma busca rápida na blogosfera, li uma história muito interessante sobre essa delicada e charmosa arvoreta da sua terra: O Urso e o Madroño, escrita por um brasileiro na Espanha.
    Tive a oportunidade de saborear alguns frutos do medronheiro quando estive na Espanha: confesso que os achei deliciosos e muito atrativos ao meu paladar. Não à toa os passarinhos se divertem com eles e devoram o fruto como um verdadeiro manjar dos deuses.
    Um beijo

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    1. Alegra-me que te tenhas entretenido de novo com esta entrada. A interacção de árvores e animais tem algo especial na luta pela sobrevivência das espécies.
      É muito didático ter estas mostras de acção quando o inverno chega com seu branco manto de neve e algumas aves têm que agudizar o talento para procurar sustento.
      É uma fruta algo áspera e quando se comem mas frutos da conta têm um efeito embriagador. A mim, pessoalmente, gosto de muito.
      Beijos...

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  4. Me gustan los madroños. Me recuerdan a los que veía cuando rea pequeño en la sierra de Huelva. Estaban en una finca particular en la que vi mis primeras sequoias. Ojalá plantaran más.

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    1. Sí, son uno árboles con mucho valor para animales que dependen de sus frutos en tiempos difíciles meteorológicamente hablando.
      Saludos.

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  5. Un árbol muy importante, por lo que veo, ofrecen alimento en una época que apenas hay. Muy interesante.
    Un abrazo.

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    1. Muy importante, sobre todo, en temporadas de nieve, cuando el alimento cubierto por el blanco meteoro y es mas difícil de encontrar.
      Un abrazo.

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  6. Qué bonito ! y con cuánto amor lo expresas ! Y... las fotos... ¡ maravillosas ! Gracias, Javier por todo lo que entregas ! Abrazos

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  7. La mirada a lo sencillo también llena muchísimo. Todo son acontecimientos importantes para el observador de la naturaleza.
    Gracias Mabel.
    Un fuerte abrazo.

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