La gaviota patiamarilla (Larus cachinnans) ha sido considerada hasta hace poco como (Larus argentatus) de la que difiere por la coloración amarilla de sus patas en lugar de rosadas, la mácula roja de la mandíbula inferior que es algo mayor y el pico en conjunto mas coloreado; además del anillo orbital rojo que destaca la intensidad de su iris pálido (Glutz y Bauer 1982).
Necesitaría mucho tiempo para redactar todo el potencial turístico de Roma, una de las ciudades más maravillosas del mundo, no me cabe la menor duda. Por ello me centraré en el esplendor mágico de estas aves que dan vida a esta ciudad esculpida por maestros del cincel. Sobre el arte escultórico romano del puente más bello de esta ciudad, el de Sant´Angelo sobre el río Tevere, se hallan las gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans), talladas morfológicamente para faenar en el mar gracias a la adecuación evolutiva de su morfología; y en oportunistas, debido al bochornoso despilfarro alimenticio humano.
Es una gaviota bastante inteligente cuya población despuntó en los años sesenta, duplicándose y triplicándose su población gracias a la explotación trófica de los vertederos y descartes pesqueros, favoreciéndole por supuesto, una menor presión humana sobre sus colonias. Destaca su predilección por los crustáceos y los moluscos sin desdeñar todo tipo de carroñas; huevos de otras aves, sus pollos e, invertebrados.
Son aves muy arraigadas a la costa y de cría colonial, y también, colonizadora del interior. La estructura del nido consiste en un pequeño acumulo de algas o hierbas secas recolectadas por la playa. Anidan en comunidad y la pequeña parcela regentada por cada pareja es defendida con inquina ante sus congéneres y cualquier intruso, incluido el hombre. Finalizada la incubación generalmente de los dos o tres huevos de que consta la puesta, nacen los pollos “muy vivos” que abandonarán el nido inmediatamente (nidífugos).
El vuelo de las gaviotas les permite recorrer enormes distancias al ser rápido y sostenido. Hay especies merced a esa capacidad de desplazamiento que emprenden notables migraciones. Otra interesante adaptación es la de descansar sobre el agua con frecuencia, aunque no sean grandes nadadoras. La considerable acumulación de aire en su plumaje largo y grasiento les hace flotar en exceso y, por consiguiente, ofrecer mayor resistencia al viento. Sus patas poseen dedos con membranas interdigitales para desplazarse pero, no tienen la fuerza de otras aves más especializadas y nadadoras como las anátidas, que añaden a su equipo una línea menor de flotación y una silueta hidrodinámica más apta para el medio acuático.
Esta imagen es idéntica en todas las ciudades del mundo. Siempre hay personas generosas que ayudan a los gatos con comida suplementaria, al margen de las criticas de unos pocos. Las gaviotas, también entienden el mensaje de la ocasión, pero, el gato no se deja intimidar y defiende su puesto, las aves esperan. Sobre la ruinosa tapia del fondo aguarda por turno jerárquico, la también abundante corneja cenicienta (Corvus corone cornix). Esta foto me recordó a cuatro incondicionales amantes de estos felinos: Abedugu, Clariana , Mamen y Teca.
Hay personas que no soportan la presencia de gaviotas ni de palomas en las ciudades, sobre todo, por lo que ensucian.
Ejemplar joven del año. La opulencia del ser humano, el éxito oportunista de esta gaviota.
“Nikolaas Tinbergen etólogo holandés, fue pionero en el estudio del comportamiento animal junto a los biólogos Konrad Lorenz y Karl von Frisch, con quienes compartió el premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1973, por sus descubrimientos sobre la organización y las respuestas del comportamiento instintivo, tanto desde el punto de vista individual como social.”
Tinbergen, dedicó un profundo estudio a las gaviotas, poniendo de relieve el efecto dinamizador en un animal al desarrollar sus instintos; es decir, el comportamiento innato puede ser el resultado de un proceso adaptativo seleccionado a lo largo de la evolución.
Mientras filmaba a esta gaviota joven de segundo año, pasé largo rato deleitándome con su atrayente mirada, sus palmeados dedos y todo el conjunto físico de esta ave tan espléndida. Tras largo rato contemplándola me miró fijamente y comenzó mientras alzaba la cabeza, un recital estridente de griterío desbordante…
Después me ofreció una cortés reverencia… (Me llegó al corazón...)
Finalmente, el éxtasis culminó mediante un audible trompeteo que se expandió por toda la ciudad y que parecía contagiar a sus congéneres más cercanos. Así terminó su presentación. Tinbergen denomina a esta pauta de significado tan especial “llamada larga” utilizada por las gaviotas con carácter amigable.
Consolidado nuestro lazo de amistad con su aprobación, comenzó un acercamiento más íntimo.
Todo se desarrolló en lo alto del monumento a Vittorio Emanuele II, inaurgurado en 1911 y construido por Giuseppe Sacconi.
Ella comenzó a picotearme y… ¡bueno! Ya está bien ¿no? Creo que ya es suficiente…
Ahí acabó todo...








































