Trifulca entre joven azor y ratonero por los restos de una presa
Tal como iban transcurriendo los días, la pareja de ratoneros con su peculiar maullido en la primavera temprana, dejaban claro testimonio de su lugar de cría en un sotobosque ribereño del río Ebro. Es un paraje recogido y con gran afluencia de presas de todo tipo adecuadas para este cazador alado.
Allí, era donde un par de cámaras anotaban casi todos los acontecimientos vitales de estas rapaces, testimoniando por otro lado, la ocupación también por otra pareja de rapaces, en este caso de azores. Azores y ratoneros no parecen llevarse mal en territorios de cría y hay trabajos que lo confirman como: Equipo FORECO (Universidad de Alcalá): encabezado por Salvador Rebollo, junto a colaboradores como Gonzalo García-Salgado, Lorenzo Pérez-Camacho, Sara Martínez-Hesterkamp, Alberto Navarro y José-Manuel Fernández-Pereira. "Llevan décadas estudiando la ecología, la dieta y las interacciones de la comunidad de rapaces forestales (azor, gavilán y ratonero) en las Rías Baixas de Galicia, donde evalúan cómo coexisten y se toleran estas especies en áreas de alta densidad". Krüger y Chakarov (A nivel europeo), Kostrzewa (1991), Tubbs (1974) y Kenward (2006), entre otros.
Joven azor posado en una rama. Trata de buscar un lugar para acceder al agua
Joven ratonero, caminante entre la espesura arbustiva
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