jueves, 3 de septiembre de 2026

La despensa de una rapaz en mi ventana




Llevaba unos días sospechando, qué ave sería la causante de la macabra exposición de restos de roedores, algún gorrión y lagartijas mutiladas en el alféizar de la ventana del granero en el pueblo. La vieja ventana de apertura difícil, era cegada por la protección de postigos que apenas permitían finos trazos del sol en el oscuro habitáculo. Entre los trastos acumulados por el deshuso, se puede avanzar para llegar a la dichosa ventana cerrada hacia adentro, pero, despejada hacia el extenso campo de cerros y cultivos.

Entraban en la sospechosa apuesta tres aves: un córvido, una rapaz diurna y otra nocturna. Tras la intentona de acomodar una cámara, no hubo resultados.

Varias semanas después, de nuevo, apareció depositada la mitad posterior de un pollo, apenas emplumado, de tórtola turca. De nuevo, al ataque y colocación de cámara y... en efecto, el autor del festín inacabable aparecía de cuerpo entero con su altanera presencia. 

Aquí lo tenéis...




Cuando decides volver...


   Joven del año de águila real 

Cuánto vértigo terminan dando las redes sociales que con tanta prisa pretenden llenarnos de información. Rápidamente, antes de que caduque la historia, antes de que otros la pisen y no ser el primero en editarla. Quiero paz, tranquilidad, dedicar más tiempo a la lectura y no tanto a la imágenes vertiginosas que inundan el universo de las plataformas digitales. 

Los blogs; añoro estos espacios que, como un remanso de paz, te invitan a disfrutar de las historias más personales de cada uno que las comparte. Todas llenan el alma con ese halo trascendental de cercanía hacia sus pacientes lectores. Fidelidad puntual a los relatos faunísticos, viajeros, botánicos, etc. de apasionada revelación. Me encanta la Interacción de datos, de vivencias que tanto echo de menos. 
He decidido volver, para incrementar la emoción de los mejores momentos captados por este instrumento tan emocionante que es el fototrampeo. Por que no sólo valen las imágenes, también hay que contar las impresiones personales cuando uno las revela y tiene el hilo conductor de los acontecimientos anteriores vividos al natural. 
Todo vale cuando uno sale al campo; desde la frustración aniquilada por las futuras ilusiones, hasta los buenos momentos para fructificar tanto esfuerzo realizado en la colocación de las cámaras de fototrampeo. 

Las entradas, seguirán con el sello sencillo de siempre; vivencias y observación de la fauna más cercana con la máxima curiosidad y admiración.

Os espero...