jueves, 9 de agosto de 2012

EL ENIGMA DE LA GRAJILLA


 
Los apuntes de campo, son el diario personal de los observadores de la naturaleza. Son además, el recuerdo indeleble archivado que, de otro modo, con el paso del tiempo, podrían caer en el olvido perdiéndose para siempre. Por esta razón, mientras hojeaba algunos datos interesantes del búho real (Bubo bubo), me encontré con el extraño relato de una anotación que, aquel día, me dejó helado. 


Estribación Sierra de Arcos (Zaragoza), 21- 6- 2000.
Cielo despejado, viento suave, calor.
Prospección de la cara norte del barranco calizo.

Recorrida toda la abrupta loma del cortado calcáreo, voy descubriendo escondites bien camuflados, todos de origen vegetal como sabinas, enebros, ephedras, carrascas etc… donde se acumulan egagrópilas y otros restos de los jóvenes volantones de búho real. El caso es, que no logro dar con la ubicación del nido para hacer un listado de restos de presas, aprovechando que ahora, estará vacío.


Alcanzo uno de los amplios huecos de la cima, obra del implacable modelado kárstico y, comienzo a revisarlo. Descubro en su interior un ejemplar de grajilla (Corvus monedula) empotrado en un resquicio de escasas dimensiones. Creo que se trata de algún resto posterior capturado por el gran búho que ha depositado allí como reserva para nutrir a los jóvenes (*). Sin embargo, al extraerla, advierto que el ejemplar está físicamente completo, sólo le falta la vida. Deduzco de su estado, que el proceso de momificación ha sido posible gracias a la temperatura estabilizada del interior de la covacha. El pico y los mechones filiformes que protegen las narinas tienen restos de tierra. Extrañado, coloco de nuevo al negro córvido en su lugar y lo examino con más detenimiento. En efecto, el vértice flexor de ambas alas queda casi por encima de su cabeza y, las patas, que arañaron la roca, trataron a toda costa de impulsar y forzar su cuerpo dentro de esta minúscula cavidad. En conjunto, la postura es de gran tensión, como si pretendiera perforar la roca desesperadamente. Empiezo a entender angustiado, lo del exceso de tierra en las narinas y el pico; el jadeo del ave tuvo que ser muy intenso. Algo aterrador viciaba el ambiente, pues la muerte del ave tenía visos de incontrolado pánico. Quizá la aparición de un inesperado depredador favoreció el pavor ante una muerte inminente. 
También las plumas del ala y la cola conservan restos de barro, parece que el córvido revoloteo antes de su parada final. Indagando más, dentro del marco posible de acción, veo que estaba entregado a la construcción del nido, así lo atestigua un pequeño cúmulo de ramas en la fisura que se abre apenas unos centímetros por encima de donde pereció.  


Al lado izquierdo y, en un oportuno saliente, excrementos del búho real; un posadero idóneo, despejado, muy útil para entrar y salir cómodamente la rapaz durante sus cacerías. Podría ser, posiblemente, que una fatal coincidencia durante la penumbra, originara un desagradable encuentro, provocando la alarma del córvido que incapaz de huir ante un depredador ataviado de excelentes facultades para desenvolverse en la oscuridad, no tuvo otra alternativa que refugiarse, sin opción de abandonar la cueva, en el mencionado hueco. El fuerte inexpugnable donde se atrincheró la grajilla, fue a la vez su tumba; desorientada, quizá no dio con el ansiado hueco del nido, más amplio y seguro. El estrés desbordante por la situación, pudo provocarle un shock paralizante y la muerte por asfixia.

(*) Los progenitores durante la temporada de cría, suelen ocultar restos posteriores de presas reservadas para alimentar a los pollos. Los guardan en el interior de arbustos y oquedades, de este modo, pueden resolver recuperando estos restos el problema de escasez y, además, cebarles sin la espera de futuras capturas.
 
Sobre las despensas del búho real:



13 comentarios:

  1. Me has dejado atónito con el relato de la razón de la muerte de la grajilla. Sin lugar a dudas, eres un gran observador y así sacar una conclusiones lógicas y muy verosímiles. Felicidades. Eso sí que es entender de animales.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Hola

    Muy interesante este misterio tan intrigante y excelente la reconstrucción de los hechos. ¡Qué mala suerte la de la grajilla!.
    Sin duda el cuaderno de campo es la primera y más importante herramienta del naturalista. Una vez el niño ojeando los dibujos me rompió sin querer media hoja y casi me dio un síncope, menudo susto.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Bonito reportage,,,un abrazo desde Murcia...

    ResponderEliminar
  4. oooh pobrecilla, qué angustia! Muy interesante la descripción y las conclusiones, 1 saludo!

    ResponderEliminar
  5. Uffff... impressionante relato! Admiro sua capacidade de observação e conclusão do que vive e vê no campo... realmente você é um amante genuíno da natureza, e quero que saiba que tenho orgulho de ser sua amiga.
    Obrigada por compartilhar suas experiências conosco.
    Confesso que fiquei estarrecida com o que aconteceu com a gralha.

    Felicidades, querido!
    Beijo carinhoso.

    ResponderEliminar
  6. Los animales a veces hacen cosas raras que les cuenta la vida. A mi se me coló un estornino en la salida de humos de la cocina, para o cual tuvo que romper la rejilla de salida y se metió hasta la campana extractora sin poder dar marcha atrás. Allí se quedó atascado. Lo malo es que me di cuenta cuando los gusanos empezaron a caer sobre la encimera.
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. - Pini: hubiese sido todo tan sencillo como pensar que la grajilla, estaba guardada en el resquicio como una media presa del búho. También era lo que tocaba, puesto que ya había visto medio cuervo en el interior de una sabina y los jóvenes búhos campaban a sus anchas por el macizo rocoso. La reconstrucción me marcó bastante, no tuve motivación para hacerle unas fotos al córvido. Quizá me equivoqué.

    Saludos.


    - Pedro L.: es verdad, los críos tienen a veces unas cosas…Estaba viendo una vez con mi hija pequeña el búho real al atardecer como ululaba, creo que ella, no encontraba mucho sentido a la observación, aunque yo le iba explicando. Se acercó un cuervo y comenzó a hostigarle, mientras, le seguía explicando y, de repente cogió unas piedras y las tiró hasta lo poco que alcanzaba. Tras preguntarle porqué lo hacía y que así se iba a espantar el búho, me contestó que era para que no le molestara el cuervo. Me eché las manos a la cabeza. Criaturas…

    Saludos.


    - alp: muchas gracias
    ¿Qué tal esas vacaciones por allí?...

    Saludos.


    - Meer kat: sí, ciertamente es la conclusión de una hipótesis gracias a los datos recogidos. Creo que era interesante para comentároslo.

    Saludos.


    - teca: me alegra que compartas con tanto entusiasmo esta auténtica locura del mundo animal con todas sus anécdotas. Muchas veces, hallazgos como éste, dan una nota de misterio con la que activar todo el mecanismo pensante barajando conjeturas.

    Un abrazo…


    - Jesús: los estorninos cuando buscan vivienda para anidar son implacables. Cuando se quedan con el lugar escogido, batallan por él sin contemplaciones. Yo recuerdo una pareja que anidó en un hueco al lado de una escalera de gato que subía al tejado donde tenía que trabajar. Cada vez que pasaba por allí, si no me acordaba, el pájaro salía dándome un susto de muerte. Trataba de no alertarlo, a pesar de las molestias, cada año era puntual y con descendencia. Alternan bien con el ser humano.

    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Sobre todo, Tawaki, si lo hubiera escrito él, que le hubiera dado más suspense y realismo.

    De todos modos, la naturaleza tiene todos los estilos literarios en espera.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Preciosos relato y muy interesante.
    Que sepas que tu blog es de los pocos en los que aprendo algo nuevo.
    Desde luego ers un MAster con el Bubo Bubo.
    Saludos camperos!

    ResponderEliminar
  10. Bueno Campero, todo es cuestión de toparse con el asunto y, después, tratar de hallar las posibilidades del desenlace. Lo mejor hubiera sido, ver la secuencia en vivo...o, mejor no, demasiada angustia.

    Creo que hechos como este resultan interesantes aunque se reconstruyan mediante hipótesis, más o menos, hiladas con coherencia.

    De todos modos, me alegra que te haya sorprendido y gustado.

    Saludos Campero!

    ResponderEliminar
  11. Que dura es la vida, para que luego haya quien dice que los animales ni sufren ni padecen.

    ResponderEliminar
  12. Totalmente cierto Abedugu, no hay más que salir a dar un paseo por el monte para verlo.

    Saludos.

    ResponderEliminar