jueves, 13 de agosto de 2009

Una corza solitaria


Hembra de corzo (Capreolus capreolus)

Suelo caminar con mucho sigilo, evitando en lo posible los espacios cargados de ramas caídas. Un chasquido imprevisto al pisar solamente una, alertaría a la fauna más cercana del lugar, escapando de mi presencia. Debo de ir con mucho tiento si no quiero quedarme solo.


Tampoco; a pesar de su vistoso plumaje, conviene cruzarse con el “chivato del bosque”; el arrendajo. Su voz de alarma, estridente y áspera, es como un portazo durante el sueño de la noche. Todos los seres del encinar le conocen, sobre todo, los depredadores que, como no, también andan sorteando las secas ramas buscando el efecto sorpresa.




Admito finalmente mi fortuna, al culminar la complicada travesía con la brisa a mi favor. Allí está, paciendo tranquilamente; buscando el verde y jugoso bocado tierno de escogidas plantas y, disponibles a lo largo de la ribera del menudo y recogido río.

No parece apercibirse de mi intrusión, la tengo tan cerca del objetivo de la videocámara que, podría acariciarla con la mano. Me dejo llevar por la emoción del momento, mientras mi corazón se bate con fuerza paso, a paso. Cada avanzadilla, reduce distancias y, acciona sensaciones internas de todo tipo.


El efímero encuentro, se rompe por el crujido de una rama inadvertida que, pisada; estalla en un mar de calma y silencio, cerrando anticipadamente este emocionante vínculo.




Da igual; la observación aunque breve, ha merecido la pena.


8 comentarios:

  1. Enhorabuena¡¡¡¡¡
    Magnífico post, e inolvidable momento, imagino, nos has sabido transmitir perfectamente la emoción de ese momento junto con la tensión de evitar ser visto.. y oído.
    Un abrazo desde Zaragoza
    Miguel

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  2. Hola. Felicidades por la captura de la corza. A mi, me encanta observar de cerca al duende.

    Anotar, que parecia tenia algo en la cara. En la segunda foto me da la sensacion; como que tuviera algo de sarna. Notaste algo raro??

    Saludos

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  3. ¡¡ Mira que son bonitos estos animales !!
    ¡Y que ilusión hace verlos!

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  4. Gracias Miguel. Ya sabes; aquí estamos, para contarnos las sensaciones de los encuentros con nuestros compañeros de planeta.
    Espero las tuyas pero, sin presión. A tu marchica, Miguel.
    Saludos.

    Hola David; rey de los corzos. Ya me acordé de tí, cuando ralicé esta captura.
    En el momento de la foto, la tensión del acercamiento, me impide fijarme en otros detalles. La corza desaparece en dos zancadas monte arriba.
    Al ver la ampliación del fotograma, si detecto algo raro en el pelaje: entre otras cosas, la falta de uniformidad. Lo tiene basto como
    la borra. Quizás como dices, pueda tener algún problema en la piel.
    Saludos.

    Es cierto Jesús. No sabe nadie, el aprecio que tengo a las observaciones de todo tipo, por muy corrientes y leves que sean.
    Saludos.

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  5. Javier, enhorabuena por transmitirnos de esa manera la magia del momento. El instante en que se desatan en nuestro ser las emociones y tensiones del homínido-excazador-naturalista. Un gran paso evolutivo-cultural que nos permitirá seguir disfrutando de instantes así por mucho tiempo.

    Mis encuentros con corzos siempre han sido inesperados, fortuitos e inolvidables. Son animales mágicos (y majicos, que también).

    Saludos.

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  6. Qué tal, Javier. Con el manual de La Ley de Murphy en las manos, es de esperar que, el último paso antes del objetivo, tenga que acabar en rama seca.
    ¡Siempre igual!, si no es por una cosa, es por otra.
    Menos mal, que quedan por delante más ocasiones para abordar.
    Saludos.

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  7. Qué ilusión hace verlos ¿verdad?
    Imposible (o casi) que no se den cuenta de nuestra presencia.

    Bonito post.

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  8. Siempre que no nos venteen, es posible un aceptable acercamiento.
    Es cierto; son animales de una belleza descomunal.
    Saludos.

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