lunes, 10 de agosto de 2009

Comiendo con la musaraña.



Todos los bocadillos de tortilla de patata, tienen un problema en común, y la mayoría de las veces irritante. Aunque trates de partirlo o, sujetarlo con toda la amplitud de tus zarpas, siempre hay un trozo que cae al suelo (juramento).

Yo, personalmente, si es grande no lo perdono. Se revisa, se sopla y para dentro. Si cruje; el soplo ha sido insuficiente.



Pero… la tortilla también activa la colaboración con el naturalista y, habiéndome sentado sobre un vetusto tronco con idea de almorzar, cayeron puntuales los susodichos trozos desprendidos del bocadillo. Apenas fijé la mirada en ellos, cuando un intermitente crujido generado bajo las hojas secas de los gigantescos plátanos, centró mi atención. He de confesar que, la tortilla también contenía algo de atún, y seguramente estimuló a éste corredor del oculto y enmarañado pasadizo. Cesó el ruido, y asomó un afilado hocico que vibraba en todas las direcciones, como la horquilla del avellano al descubrir el líquido elemento. Detectado el cuadrante de interés acudió raudo, de nuevo, bajo la protección de la hojarasca, y trincando el producto, desapareció.

Después de repetir la operación dos veces, la tercera; consumió el alimento a 30cm de mis botas, y yo quietecito, sin perder ni un detalle, acompañado de una atrevida musaraña común (Crocidura russula).




Por cierto, es de los animales más groseros comiendo. No me niego a compartir comedor con criaturas de otra especie, entre otras cosas, por no discriminarlas, pero es que…hacen ruido al masticar y van perdiendo la comida por ambas comisuras.


Conclusión: -musaraña; explícame cómo haces, provocando semejante escandalera bajo el tapiz de hojas secas, para librarte de las rapaces nocturnas o, de cualquier depredador.



Las musarañas, son mamíferos de metabolismo muy acelerado, capaces de ingerir su propio peso cada día a base de invertebrados de los que se alimenta. Ésta peculiaridad depredadora le permite desarrollar continuados esfuerzos.


9 comentarios:

  1. Pero que envidiaaaa, je je, poder tener una musaraña a escasos centímetros de tí.
    Me gusta muchísimo la entrada y las fotografías.
    Enhorabuena.
    Un abrazo.
    Miguel

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  2. Realmente, provechosa la experiencia, por la tortilla, la musaraña y la entrada que nos regalas Javier.

    He tenido la suerte de verlas en diferentes ocasiones, incluso de tenerlas en mis manos (alguna cría) y son fascinantes, como para quedárseles mirando sin parpadear.

    (Un secreto: emito-imito un silbidillo con el que llego a engañarlas, no es broma)

    Un abrazo.

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  3. Claro que si Miguel; estos animalillos son una chulada y una máquina de comer, si fueran herbívoros servirían de cortacesped.
    Cuando salgas al monte, ya sabes...bocadillo de tortilla.
    Saludos.


    Bueno Javier; te creo.
    Ahora que comentas tu capacidad interpretadora del musarañés, te diré que, la foto de los tres lirones en la fisura, fue casualmente al emitir un agudo sonido producido con los labios. Tras el repetido "chillido" salió toda la familia de caretos a la entrada.
    Me quedé boquiabierto, y afortunadamente, reaccioné haciendo la foto.
    Saludos.

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  4. Ja, ja, soy testigo de lo que dice Javier Barbadillo sobre sus "conversaciones" con las musarañas. Hay quien piensa en ellas y quien charla con las mismas.
    Igualmente quizás recuerde Javier un episodio casi igual a este pero con un topillo en el pico del nevero.

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  5. Vaya,Jesús! así que Javier empezó mirando a las musarañas de pequeño, y terminó hablando con ellas. Fantástico!
    Personalmente, creo que no hay sensación más gratificante para el corazón del amante de la naturaleza que, interactuar con sus criaturas de cualquier forma, eso sí, respetuosamente.
    Saludos.

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  6. Enhorabuena por la entrada. No es fácil toparse con este animalillo... La próxima vez que vaya al campo regaré tricitos de tortilla de atún ... a ver si funciona... ¿?, ;-) Saludos.

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  7. Por supuesto Anzaga. Sobre todo, cuando escasea la comida en invierno, para muchos seres vivos es vital este tipo de suertecilla.
    Llévate un bocadillo bien grande, no sea que te salga algún tejón. Hay que ser previsor.
    Saludos.

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  8. Yo no he tenido tanta suerte. Siempre me las he encontrado muertas en medio del camino, o congeladas en la nieve.

    Será cuestión de llevarse tortilla a ver...;-)

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  9. Muchas veces, estos micromamíferos son atacados por depredadores que, después de muertos los desechan por su mal sabor.
    Las rapaces nocturnas no tienen ese problema, ya que, los tragan enteros.
    Saludos.

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