
Pollo de avión roquero Ptyonoprogne rupestris de unos diez días de edad caído del nido (6 de agosto de 2018).
Era el día de suerte del pequeño avión roquero. Es gratificante coincidir en el momento justo para socorrer a un pequeño pájaro y tener la fortuna de que el nido esté localizable. Por desgracia, lo mas habitual es todo lo contrario.
Después de haber disfrutado de la primera cría de estas aves, esperaba la segunda que no tardaría mucho. Aunque las fotos son de hace unos días, sabía que los pequeños estaban dentro de su cuenco desde hace una semana, habiendo visto sus picos por el telescopio.


Lo deposité donde mas espacio había, pensando que él mismo se abriría hueco, pero, allí no se apartaba nadie. Tuve que dejarlo al fondo para que estuviera mas seguro.
Al día siguiente me acerqué y comprobé que no había novedades.
A este barranco me acerco por ver a la especie mencionada, a la que me gusta observar detenidamente dada la gran facilidad de los escarpes calizos para ofrecer buenas vistas de su actividad voladora.
Con los prismáticos miré detenidamente el nido para ver su estado. Es accesible para mí, pero no para otros depredadores, ya que se sitúa a unos dos metros del suelo. Caminando hasta el fondo del barranco, donde se cierra, se ubica en el techo de una gran cavidad . Nunca he visto un nido mas accesible ni tan bajo, tan sólo a dos metros de altura del pie del cortado.

Jóvenes de la primera cría del año.
Este nido fue utilizado hace dos años por una pareja de colirrojo tizón y, poco después se desplomó, desconozco la edad del mismo, sin embargo, lo recuerdo durante muchas incursiones a este lugar. De nuevo fue construido en el mismo lugar, debido a la exactitud de su ubicación, tal vez por la misma pareja.
Los pollos estaban tranquilos, ocupando su espacio ordenadamente con la cabeza apoyada en el borde del nido. Fue al mirar por curiosidad las heces bajo el nido, cuando vi al pequeño desventurado en el suelo. Supongo que caería en la última ceba poco antes de llegar yo, quién sabe...Lo cierto es, que por esta vez el pajarillo recibió un comodín extra para continuar con su vida.
El nido es demasiado pequeño para albergar a cuatro o cinco pollos que van creciendo y ven reducido su espacio considerablemente.
Deposité al pequeño para que se hiciera hueco, pero, allí el espacio es vital, y ninguno de los hermanos estaba dispuesto a facilitárselo. La competencia por un buen espacio para recibir las cebas es brutal, y todos luchan por él.
Dos días después fui de nuevo y allí estaban los cinco hermanos, por obligación, mejor organizados con el espacio nidal aunque también algo mas apretados.
En ningún momento, al depositar el pollo en el nido, tuve ataques por parte de los progenitores. Lo que me recuerda que, la conducta de los animales no es matemática, cosa que por otro lado agradezco para seguir disfrutando comportamientos de carácter variado.

Para asegurarme de que todo iba bien, hice esta foto pasados ocho días. Hay que ver como han crecido (14 de agosto de 2018).
No sabría cuál de ellos es el accidentado.
Como veis, el nido es algo similar al camarote de los Hermanos Marx.

Fijaos bien, como os comentaba en la entrada, esta es la construcción antigua. Hay dos jóvenes de los cuatro en el nido. Los otros dos hermanos ya lo abandonaron.
La fotografía es del 15 de agosto de 2013. El nido dio mucho de sí.
Comparad la estructura de este cuenco, mas amplio y robusto que el de la fotografía superior donde están los cuatro pollos hacinados. Los nidos son diferentes, sin embargo, han utilizado el mismo emplazamiento. El de abajo podría corresponder a una pareja veterana por su construcción y, el de arriba, a una pareja mas inexperta. Y, por qué no, también, tal vez una pareja sea mas avanzada al margen de su edad, que la otra para estos menesteres, etc. Ya se sabe, los naturalistas siempre tratando de sacar conclusiones ante cualquier duda...


Tienen bastante genio los aviones roqueros y, al igual que este macho de cernícalo vulgar Falco tinnunculus, incapaz de evitarlos, muchas otras rapaces de mayor tamaño también conocen a estos meteóricos voladores por lo mismo.
Palacio Real de San Ildefonso (Segovia). Se aprecian en vuelo aviones roqueros y comunes compartiendo medio antropógeno. De igual manera lo hacen en el medio rupícola. El avión común es más gregario que el roquero, a éste último, le gusta mas estar espaciado y no tolera la cercanía al nido de sus congéneres.

El nido de avión común Delichon urbicum, como se aprecia en la imagen, tiene un pequeño orificio en la entrada por la que sólo puede asomar un pollo (cuando está nuevo o reparado). En el de avión roquero Ptyonoprogne rupestris la abertura es total (como en el de la golondrina común Hirundo rustica) y los pollos se abalanzan con mas riesgo a la hora de la ceba. Ambas construcciones se habilitan bajo los extraplomos de los cortados rocosos.
Recuerda; antes de llevarte un pollo aparentemente desatendido de ave silvestre, lee estos dos enlaces:
https://www.seo.org/2016/06/01/pollitos-huerfanos/
http://www.grefa.org/esta-en-tu-mano/como-cuidar-a-un-pollito-en-casa