lunes, 14 de noviembre de 2016

Paloma zurita (Columba oenas)


Los cantiles calcáreos son balcones ideales para exponer vocalmente sus intenciones los machos de paloma zurita Columba oenas. Desde allí, zurean machaconamente, aderezada su voz por el eco de un espacio encerrado por la roca. A cualquier hora diurna sin desdeñar incluso las horas más calurosas, como las chicharras bajo el intenso calor, resulta audible su arrullo desde cualquier promontorio intentando atraer la atención de la hembra. El verde metalizado a ambos lados del cuello destella cuando sus pulmones se llenan y vacían de aire, convirtiéndolo una vez exhalado, en voz grave y ahogada como una súplica constante.

Muy vulgarizadas por la gente a causa de las palomas domésticas, las palomas silvestres siguen pareciéndome unas aves extraordinarias.

Muy parecida a su pariente próxima la paloma bravía Columba livia, se diferencia de ésta por carecer del intenso obispillo blanco y tener las franjas alares menos marcadas. El iris de los ojos es de un castaño oscuro que apenas se aprecia con el negro de las pupilas; en las bravías es de un tono anaranjado rojizo.
Es la menos urbana y en la ciudad coincide poco con la alimentación de palomas domésticas y torcaces.

Macho de zurita arrullando


Si la paloma torcaz tiene un enemigo a su medida como es el azor Accipiter gentilis, la bravía y la zurita tienen al halcón peregrino Falco peregrinus.
En el entramado rocoso del cañón del río Mesa no faltan las persecuciones de los peregrinos en busca de presas con las que subsistir.
La última secuencia que pude presenciar fue la de una infortunada paloma zurita, alcanzada por el macho de un peregrino rebosante de energía dispuesto a demostrar a la hembra su capacidad cazadora. Una ofrenda para aceptar ésta el emparejamiento y su disponibilidad reproductora.

A la izquierda un joven de paloma torcaz Columba palumbus y a la derecha joven de paloma zurita Columba oenas, ambas con tonos más apagados.



18 comentarios:

  1. Bravíos, pendencieros, arrulladores, machos al fin, que no dudan en lanzarse contra lo que sea con tal de conseguir los favores de su "estimada".
    Cada entrada tuya supone una amena lección de naturaleza aplicada.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces a las hembras sólo les falta resoplar por la pesadez ardiente de los machos que, en comederos, no las dejan ni observar el menú.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Me ha encantado esta entrada sobre la paloma zurita, sobre todo por la mala fama que tienen las palomas urbanas, siempre nos olvidamos de otras variedades que viven en el campo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, es penoso los apelativos peyorativos aplicados a esta especie de eterna fidelidad con los humanos.
      A pesar de ser tan comunes, tanto como los gorriones, no me importa en absoluto dedicarles su momento en el blog.

      Saludos.

      Eliminar
  3. Entro a tu blog y suceden de las cosas que mas me gustan: leo, aprendo y veo fotos de animales en su medio. No es fantastico?
    Un abrazo,
    Anonima Eve.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues en este lugar, espero que sigas cómoda por mucho tiempo.
      Me satisface tu interés por una naturaleza muy accesible.

      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Respuestas
    1. Es que, la paloma de ojos de ratón, tiene un encanto especial.

      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Buen reportaje de esta bella palomita, tan escasa por mi tierra. Un abrazo desde Cantabria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya sabes Germán que, si quieres ver a esta paloma, sólo tienes que bajar un poco pa´quí.

      Otro abrazo desde Aragón.

      Eliminar
  6. Las únicas zuritas de las que tengo constancia en mi tierra también viven bajo el guante de hierro del peregrino, en vecindad con el buitre leonado, el águila perdicera, el roquero solitario y los vencejos real y cafre. Curiosamente me ha estado resultando más fácil ver a este último vencejo que a la paloma zurita.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vaya! Ya te cambiaría un vistazo del cafre por unas sesiones cómodas de zurita.
      Por aquí, no tienen la presión del águila de Bonelli pero, por contra también, tiene a las calzadas y al búho real cuando les toca.

      Saludos

      Eliminar
  7. Respuestas
    1. Entonces, que la paz sea con nosotros y todos los demás con buen espíritu.

      Saludos.

      Eliminar
  8. Sempre me impressionou a tua forma de ver e sentir a vida em seu meio natural e, mais ainda, o romantismo que transborda nas histórias que nos conta.
    As pombas são tão mal vistas nas cidades, mas ainda bem que temos admiradores destas simplicidades do cotidiano... você, sim, é um grande amante do simples e corriqueiro apresentado pela nossa diversa natureza.
    Preciosa narrativa com graciosas fotografias! Gracias! ;)
    Beijo imenso

    ResponderEliminar
  9. Es lo mejor, sentir está al alcance de todas las personas con una gran capacidad de observación. Cuando uno tiene una inquietud especial, siente esos deseos desenfrenados de compartir todas las vivencias recogidas en el corazón de la naturaleza.
    Las palomas tienen un puesto muy privilegiado en las historias que he tenido la fortuna de contemplar, con idéntica atención que a las demás especies.

    Besos...

    ResponderEliminar
  10. Como bien dices, por demasiado vistas, tendemos a menospreciarlas, pero recuerdo ver sus capacidades en un documental y son excepcionales.

    ResponderEliminar
  11. Así es, no hay nada como darse un paseo visual por las videotecas de documentales y ver la asombrosa capacidad de las colúmbidas para volar ante todo tipo de presión.
    Desde luego, hay que verlas en acción para quedarse mudos de asombro.

    Saludos

    ResponderEliminar