miércoles, 7 de abril de 2010

Bajo el mismo tejado


La tórtola turca (Streptopelia decaocto), observa ajena la maratón de gorriones y estorninos para hacerse con una vivienda. Ella, es menos exigente y ya incuba en algunos lugares.


En los tejados, impera la locura. Todas estas aves de medio urbano, se afanan en la búsqueda de oquedades para nidificar.

Hace quince días que se hicieron las fotos, y lo único que ha cambiado, son las prisas para encontrar el espacio idóneo donde sacar adelante a sus futuros pollos. El cielo, todavía se empeña en mostrar su habitual tono grisáceo.



Estornino negro (Sturnus unicolor), emitiendo su habitual silbido. Este gran plagiador, puede imitar con destacado parecido el canto de la oropéndola, el torcecuello, el carbonero común y la grajilla, entre otros.


La mayor corpulencia de los estorninos sobre los gorriones, les convierte en privilegiados inquilinos de los huecos más adecuados.


Hembra de gorrión (Passer domesticus), a la entrada de su futuro nido.




Macho de gorrión interesándose por este atractivo y espacioso bajo-teja.


Reunión de gorriones. El plumaje nupcial de los machos, aún no está completo.

16 comentarios:

  1. Muy didáctica esta entrada en la que se puede observar la preferencia de algunas especies por las oquedades que deja la teja romana.
    Soy de la opinión que la desapareción de esta teja sobre todo en las grandes ciudades (también en los pueblos),hace que la disminución de gorriones por ejemplo sea alarmante ante la imposibilidad de encontrar un lugar adecuado para anidar.
    Saludos Javier

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  2. Hay quien tiene la cabeza llena de pájaros...y quien tiene la casa llena de ellos.
    Las construcciones tradicionales siempre hacían hueco (generalmente sin proponérselo) a la vida de los alrededores.
    Un ameno paseo por los tejados vivos, javier.

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  3. (Perdón: te devuelvo tu J mayúscula, Javier)

    Saludos

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  4. Y que lo digas que se ha desatado la locura en los tejados. Desde aquí puedo contemplar una vieja edificación en cuyas paredes también hay oquedades. Aquí imperan los gorriones, al beneficiarse de que las oquedades son un poco estrechas para los estorninos, aunque lo que si puedo contemplar a lo largo de toda la primavera y el verano, sobre todo en las primeras luces, es de intentos de saqueo de material para el nido por parte de los estorninos, aunque los gorriones suelen unir fuerzas para repeler las incursiones.
    Un saludo y a disfrutar de esta locura.

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  5. ¡ay que ver como está la vivienda!... Hasta las aves, no sé dónde vamos a llegar...

    Muy chula tu entrada, aunque esto sólo se ve en las casas de los pueblos que en la ciudad no hay tanta actividad...

    Saludos.

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  6. -Qué razón tienes Esteban. Salvo en las casas más viejas de los pueblos con teja romana; en las ciudades se estila más las terrazas con aislantes, grava, placas, fibra con impermeabilizante etc. Aún así, estas aves son capaces de abrirse camino.
    Saludos.


    -Pues tengo los dos problemas que planteas Javier.
    Cuando todo está en silencio por las mañanas, escucho a gorriones y estorninos moverse en sus nidos; no digo nada, cuando están los pollos.

    Pues permíteme que comparta la Jota Mayúscula contigo: “a la jota, jootaaaa que bailan los perrooooos, levantan la pataaaaa y se les ven los güevooooos”. Es una Jota, Jota faunística de Aragón.
    Saludos Joteros Javier.


    -Se puede pegar uno, buenos ratos observando a estas aves Lluís, aún habiéndolas visto tantas veces. Los tejados viejos, aquellos que guardan ese paisaje de tejados rojizos, son el mejor fondo para las disputas y revuelos de tan alegres vecinos.
    Por cierto: ¿por qué tienen esa cara de tan mala hostia los machos de gorrión y los estorninos? ¿Será para impresionarse en las peleas?
    Saludos.


    -Pues no sé qué decirte Anzaga. Estoy trabajando en una estructura metálica repasando con imprimación las soldaduras, y me ha salido una turca (tórtola ¿eh?) anidando bajo la máquina de refrigeración y sobre una viga. Ya he avisado a chispas, tuberos y demás para que vayan con cuidado. Cuando la ahuyenté sin querer, no tardó en volver a incubar los dos huevos que tenía. Que diferencia de la tórtola común y la torcaz, que tienen la mala costumbre de abandonar la puesta.
    Afortunadamente el ave, tolera bien los dos metros de distancia de la persona mientras trabaja.
    Los gorriones también, por fortuna, andan batallando huecos entre tubos, bloques con fisuras, en fin, cualquier recoveco en la fábrica que no son pocos.
    Saludos.

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  7. Me encanta la entrada. Es cierto que, como dice Francisco Javier, las construcciones tradicionales dejaban más lugar para la fauna (aunque sin intencionalidad, la verdad sea dicha). Lechuzas, palomas, gorriones o estorninos como los que nos traes encontraban en ellas cobijo.

    Ay, los gorriones... Como dice un amigo mío, la única especie de pájaro cuyo nombre sabe todo el mundo y empieza a escasear...

    Un abrazo.

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  8. Javier, me ha en-cantado tu Jota joootera (de auténtico repertorio, me la apunto).

    Muchas gracias por colocar la minicampaña de la biodiversidad (no es necesario añadir mi nombre, es un regalo con ánimo colectivo).

    Saludos

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  9. Muy buena entrada Javier!! qué de especies distintas pueden compartir un mismo techo y nunca mejor dicho! y de otras especies que no vemos, pero que las podemos intuir o escuchar!

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  10. -Trotalomas, en efecto, las construcciones de antes eran ricas en oquedades, y carecían de ventanas en los graneros. Por ese motivo, las posibilidades de refugio y espacio de cría para multitud de aves y también mamíferos, eran muy positivas. Ahora los cerramientos y acabados son difícilmente abordables.
    Saludos.


    -Es un honor Javier. Aunque reconozco una pizca de grosería por mi ordinaria actuación.
    La minicampaña es ingeniosa, y una obra de arte que, debe ir acompañada de su correspondiente firma.
    Saludos.


    -Gracias Juan. Resulta agradable tirar de tejado cuando no hay otras posibilidades.
    Las batallas de estorninos y gorriones son también muy entretenidas.
    Saludos.

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  11. Dímelo a mi. Sobre la cama tengo un ventanuco y a su alrededor dejan huecos las tejas y hay varios nidos de gorriones y estorninos.
    -¡Venga remolones, que ya ha amanecido! - Parecen decirnos. - Entre semana madrugamos más que vosotros - respondo, déjadnos disfrutar el sábado y domingo.
    - Tú te lo perderás, los bichos se ven al amanecer.
    - Malditos pájaros - rezonga mi mujer meientras se da la vuelta en la cama.

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  12. Ademas Jesús, la voz de los machos se mete por el conducto auditivo hasta la tráquea. De momento, están los tenores pero..., hay cuando vengan los coros. Las golondrinas son más melodiosas y suaves, por lo tanto, más agradables.
    Saludos.

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  13. Hola. Me ha fascinado tu entrada. Sin duda los tejados, con las rusticas tejas, son un ecosistema, impresionante; donde no falta el gorrion, la lechuza, mochuelo y otro multitud de pajarillos.

    Saludos

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  14. Gracias David. Los tejados tienen su paisaje particular, y la vida la ponen las aves que mencionas.
    Saludos.

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  15. Ni me había parado a pensar que los gorriones tienen plumaje nupcial, estamos tan acostumbrados a verlos que apenas nos fijamos. Lo que sí veo en muchos es esa raya blanca que forman ciertas plumas del ala. ¿Es ése el plumaje nupcial? Muchas gracias por ilustrarme!!!

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  16. Hola Mamen. Si, es cierto que tienen un leve cambio los machos de gorrión en su plumaje al llegar el cortejo. Ese babero negro que ostentan en primavera, cuya mancha negra en invierno no va más allá del mentón, se produce por la pérdida del borde de las plumas coberteras del pecho, dejando al descubierto ese negro intenso tapado precisamente por el perímetro claro de la pluma.

    Luego, si te refieres a la franja alar blanca tan llamativa del macho, esa la tienen todo el año. Hay ejemplares tanto en machos cómo en hembras, que suelen lucir alguna pluma o varias de color blanco, los he visto más de una vez; se trata de leucismo, un gen que da el color blanco al plumaje.
    Saludos.

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