jueves, 30 de julio de 2009

Despensas del búho real (II)



Familia de lirones a la entrada de su cubil, ubicado a 150 centímetros de la base del roquedo.

En la entrada, yacían los restos sin cabeza de un joven de culebra bastarda, sospecho que en vida, con intención depredadora hacia los inquilinos.



La primera parte de este tema, dejó claramente de manifiesto la desconocida conducta del búho real referente a sus despensas, a pesar de ser la rapaz
con más horas de estudio dedicadas, sobre todo, a su alimentación.

Gracias a los análisis de egagrópilas de Antonio Donázar (CSIC), Valentín Pérez Mellado (1980), Olsson (1979), Bondel y Badan (1976), y Heimo Mikkola (1974) entre otros; los más fácilmente impresionables, hemos quedado prendados ante el poder depredador del gran búho real (Bubo bubo).

En la última entrega, veremos alguna de las presas recién capturadas por el rey de la noche y guardadas en despensas provisionales.


Ahora quiero comentar algo sobre el lirón careto (Eliomys quercinus) protagonista de esta segunda parte, y no os dejéis engañar por la cándida expresión de este bello y simpático roedor que lo es, pero con alguna oscura laguna francamente espeluznante.

Es este un habitante típico del ecosistema mediterráneo, con unas cualidades morfológicas deslumbrantes que le permiten desenvolverse hábilmente tanto por los bosques, como trepando por las rocas, sencillamente una agilidad comparable a la heredada por la ardilla. Un roedor situado entre los 45 y 120 gramos (peso este último, cercano al del estado letárgico). Este paréntesis, consta de un período de inactividad invernal de noviembre hasta abril y, otro estival o “estivación” entre julio y agosto. El segundo, cuando no tienen la obligación de criar a su prole.


Voy a centrarme en la materia concerniente a la alimentación, muy variada dada su dieta omnívora. Según Carlos Sanz (Periplo) en su artículo sobre el lirón careto; estudios realizados en La Estación Biológica de Doñana indicaron que más del 80 % de su dieta es de origen animal (59,4% insectos; 13,3% arañas, escorpiones y otros invertebrados; 3,4% cera y miel; 5,2% pequeños vertebrados), mientras que los vegetales suponían tan sólo el 18,6% de los alimentos consumidos.

Lo más impactante es: el enorme porcentaje de consumo animal, ¡en un roedor!


Es entonces cuando comprendo la verdadera misión suicida del lirón careto. No es casualidad su cómica aparición posterior, precedida por el paso fugaz del búho real cuando este accede a su presa depositada la noche anterior y que, abandona asustado por el relámpago de la cámara.

Al ver la secuencia una y otra vez, empecé a encajar las piezas despejando mis dudas, comprendiendo que la casualidad de los lirones hallados en las cercanías de los posaderos de búho real no era pura coincidencia. Así se gestó en este documento insólito, mediante el azar, la dinámica oportunista de tan menudo parásito comensal del hombre y como no, del búho real.



Macho de búho real penetra en la oquedad donde depositó la mitad trasera de una liebre. No se ve, porque fue imposible montar el equipo con vistas a la presa. Tampoco veía conveniente cambiarla de lugar para no falsear la escena.

A diferencia de la hembra, su consorte salió a tal velocidad que la cámara no tuvo tiempo de activar el flash.



El círculo blanco, marca la ubicación de la vitualla, almacenada detrás de las piedras.

El lirón se acerca por la derecha, con prudencia.



Esta escena, habla por si sola. Como un perro de caza, el lirón marca la posición de la pieza. Si era habitual visitante de esta despensa, con la frecuencia de utilización de la misma por el búho, la familia de enmascarados habrá satisfecho sus necesidades holgadamente.



Una instantánea casual y descriptiva del terrible y crudo hábito depredador del lirón careto. Tal vez este ratón de campo buscando refugio dio con la boca del…supongo que lirón, pues la oquedad estaba repleta de sus excrementos.

En la época de celo, los violentos enfrentamientos entre los machos para conseguir a las hembras, pueden acabar, dado su acentuado carnivorismo, en un cruento final de la contienda, devorando el vencedor al derrotado.

También tras el letargo, si el macho despierta antes que la hembra, esta puede ser atacada y muerta para saciar su hambre.


8 comentarios:

  1. Conocía los hábitos parcialmente carnívoros del lirón, pero no su valor metiéndose casi en el pico del buho.
    Lo que escribes de la caza del ratón como presa y en general los hábitos carnívoros, me recuerdan mucho al comportamiento que leí del hamster salvaje, auqnue ahora no recuerdo donde fue.
    Muy bonita la primera foto.

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  2. Son copia de diapositivas.
    La verdad Jesús es que, la T90 me dio esta oportunidad reservada únicamente al enigma diario del comportamiento animal, revelándome por casualidad esta conducta parásita del lirón.

    Toda acción que mueva a tan singular roedor salir en busca de alimento, conlleva seguro, un mayor riesgo, sobre todo al desamparo de la noche. Vivir en parte a expensas del búho, le garantiza una gran ventaja.

    El fotógrafo Jesús Ángel Gimenez,en una toma del mochuelo alimentando a su prole,descubre como una culebra de escalera se está zampando en el mismo instante, a uno de los pollos. Increíble.
    (Uñas de cristal, Prames. David Gomez Samitier)

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  3. Muy interesante la entrada.

    Jamás pensé que eran tan carnívoros y oportunistas. De todas formas yo no lo veo tan terrible ni espeluznante. Yo qué sé, la naturaleza es así y es su forma de sobrevivir ¿no? ;-)

    Un beso Javier.

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  4. Recuerdo mi primera observación de esta criatura y fue en la serie de "El Hombre y La Tierra". El lirón careto solo se dedicaba a recolectar frutos, y la imagen que me quedó gravada fue, la del micromamífero sujetando una bellota con sus manos mientras la roía. Por eso, es un poco fuerte ver a un "roedor" tan llamativo y bonito, ser tan predador.

    Como bien dices Mamen, la naturaleza es así.

    Saludos.

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  5. Hola Javier. Ya teníamos ganas de que abrieras la entrada para dejar correr el aire, los textos e imágenes de La naturaleza que nos queda.

    Coincido con Jesús en lo maravilloso de la primera foto. Genial.

    El documento del lirón aprovechándose de las despensas del búho real, unido a sus hábitos depredadores incluso con sus semejantes...¡Qué quieres que te diga!, me recuerda a nuestra especie. Siesta estival incluida.

    Una entrada muy interesante y reveladora, con "su poquita de" espeleo-espeluzne.

    ¡Menudo regreso, Javier!

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  6. ¿Qué tal Javier?
    Te comentaba en negrita por la avería de la conexión que me jugó una mala pasada y que, por fin se arregló.

    Me alegra y mucho tu comentario, no por mi entrada, sino, por el privilegio a mi favor de estar en el momento adecuado y, con el material idóneo captando esta escena tan reveladora.
    Este es el principio quizá, y lo hago por si os animarais vosotros o quién fuera, a seguir el estudio de dicha conducta.

    No había caído en la similitud entre nuestra especie y la del lirón, y tienes mucha razón. Es más, ellos nos adelantan evolutivamente al adquirir una máscara que les cubre parte del rostro, así, tapan su descaro actuando de incógnito.

    Gracias por el ánimo Javier, y no me tengas en cuenta, esos arrebatos súbitos.

    Saludos.

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  7. Hola. No se que decir. Es impresionante el trabajo que tiene que haber detras para conseguir esas imagenes. Si algun dia tengo una dudo sobre el Buho Real, ya se a quien consultarsela. Eres un autentico experto en Buhos.

    Saludos

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  8. Gracias David.
    Al ser una entrada atrasada, no me he dado cuenta de tu comentario.
    Me alegro de tu interés por ésta rapaz tan desconocida.
    Me queda todavía, algo de material también muy interesante.

    Saludos.

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