La luz directa del sol ha concluido, y con ella, los brillos. Solamente su reflejo, ilumina tenue y agónico, el final del día.
Los colores, víctimas de la incipiente penumbra, se desvanecen agrisándose. Obviamente, sin perder ni un ápice de su; ahora turbia, suave, pero atractiva policromía alar.
En mi semana de estancia en el pueblo de Molló (Girona), cerca de la frontera de Francia, tuve la fortuna de topar con este bello ejemplar de rana temporaria. Estaba sobre una pradera húmeda cercana al río Ritort.
La capturé y, fui incapaz de sujetarla sin que se me escurriera de las manos; así, unas tres veces; parecía una pastilla de jabón.
Finalmente decidí dejarla, y saltó al arroyo; desde allí, me permitió posando con este desparpajo, que le hiciera una serie de fotos.
Para qué engañarnos, ha salido tan preciosa y con esos ojazos que, le sobran todos los besos del mundo.
CULEBRA VERDIAMARILLA(Coluber o, Hierophis viridiflavus)
La vi por primera vez en papel, en la página 70 del tomo n º7de la enciclopedia Fauna Ibérica, de “Félix Rodríguez de la Fuente”. Fue para mi, el tomo más esperado por su especial contenido, allí, estabantodos los grandes de la montaña.
Su llamativo diseño, con vermiculadas manchas amarillentas sobre un fondo verde muy oscuro, casi negro, llamó mucho mi atención y, su escasa distribución, más todavía.
Estaba relegada a la dureza del norte pirenaico y poco se sabía de ella. Su hermetismo y especialización integrados en el bosque húmedo, la convertían en una misteriosa desconocida, que alimentaba mi curiosidad.
Este ejemplar, fue capturado cerca de la carretera (como no podía ser de otro modo),estaba soleándose entre la recortada hierba, cerca de una pendiente muy pronunciada y boscosa: hayas, robles, servales preciosos, avellanos etc. conformaban este enclave cercano a la cabecera del río.
Mi hija mayor me avisó de la presencia del ofidio, me acerquéy…-¡una verdiamarilla!, a lo que la culebra, supongo, reaccionó de forma distinta…-¡humanos!Poniendo tierra de por medio. Muy veloz deslizándose, traté de sujetarla por su parte terminal para no perderla, y al apreciar su flexibilidad con el giro súbito de la cabeza y la boca abierta de par en par, la solté de inmediato hacia atrás, sin percatarme de la presencia de mi hija menor y mi mujer que curioseaban demasiado cerca, a mis espaldas.
Estaba claro el desenlace…, estampida y horror.
Nunca esperamos ni deseamos que nos echen una culebra, salvo que vaya bien sujeta, y ésta, tenía mucha agresividad.
Era tanta la humedad, que multiplicaba su agilidad, por ello, era comprensible la necesidad de su cotidiana exposición al sol, para escapar del entumecedor efecto de la penumbraforestal de un bosque tan apretado.
La sesión de fotos se produjo en un tiempo muy breve (sufro demasiado el estrés de los animales cautivos), y lo más destacable sin duda, el precioso contraste de sus escamas; amarillo tachonado sobre un fondo oscuro e irisado.
La furia en el ataque, equivaleproporcionalmente a un imprevisto de vital importancia como el acaecido; la defensa (huida y, enfrentamiento), aunque no tiene la agresividad de la culebra de escalera (Elaphe o, Rhinechis scalaris).
Recordar como observación adicional, la pareja de águilas culebreras sobrevolando la zona.
Su longitud (ejemplar capturado): es de unos 115cm., pudiendo alcanzar los 180cm.
Es una gran escaladora, muy esquiva, dada su costumbre solitaria en la alta montaña.
Hiberna en grietas de las rocas o, cualquier madriguera adecuada, que puede compartir con otros congéneres o especies diferentes al llegar los primeros fríos otoñales.
Abandonado el letargo una vez comenzada la primavera, este esbelto ofidio, gracias a sus características anatómicas, es capaz de capturar ranas, roedores en sus galerías, trepar a los nidos de aves y consumir sus huevos y pollos, además de depredar sobre otros ofidios, incluidas las víboras.
El pico picapinos es algo mayor que un estornino. La hembra, carece de la llamativa mancha roja exhibida por el macho en la nuca. Ambos, destacan con el carmesí de sus plumas infracobertoras caudales, contrastando además, con el llamativo y alternado negro y blanco del plumaje.
Hay detalles muy interesantes, expuestos durante nuestros recorridos por el monte que no deben escapar a nuestra curiosidad. No sólo tenemos que disfrutar de la observación de las aves, mamíferos y demás seres vivos, sino también de sus obras tan bien estructuradas como: nidos y cubiles o, rastros como; huellas, restos de presas, desplumaderos y otros indicios, advirtiéndonos de su presencia aún sin haberlos visto previamente.
No hace mucho, encontré restos de conos de pino carrasco, cuyas brácteas estaban seccionadas longitudinalmente y algo destrozadas. Habíaun cúmulo de piñas más abajo del tronco del árbol, debido a la pendiente por la que habían rodado al ser consumidas sus semillas y, desechadas sus carcasas posteriormente.
Se trataba de un “taller” de picapinos (Dendrocopos major). Son lugares donde estos pícidos aprovechándose de la hendidura de los profundos surcos de la corteza de algunos árboles, e incluso, modificándolos ligeramente con su pico como en el ejemplo presente, son utilizados a modo de apoyo para sujetar cualquier fruto con cáscara o protección dura etc. y, acceder a su contenido con más facilidad.
La importancia de estas semillas debido a la gran concentración de productos almacenados en forma de aceites, almidón y proteínas, es crucial para muchos animales, sobre todo de cara al invierno, cuando precisamente se hallan maduras, facilitándoles una nueva fuente de alimento. El piquituerto, es el más especializado en la extracción de estos frutos, los utiliza como alimento principal para su pollada, cuyas fechas de cría coinciden con el invierno.
El frecuente uso del hueco donde acopla el ave la piña, ha eliminado la aspereza de la corteza dejándola lisa, como lijada.
El cono encaja perfectamente en su hueco. El pájaro carpintero, de este modo, lo puede golpear con su afilado pico sin temor a perderlo. No tiene la finura del piquituerto, pero si, la efectividad.
El material desechado, se acumula bajo el tronco del árbol. En este caso, la mayoría de las piñas han rodado por la pendiente de la ladera.
Después de sentir desde la ventana del pueblo la estridencia vocal de sus potentes pulmones y, sin haberle reprochado semejante escándalo a partir de las cinco de cada mañana, le comento a Colirrojo que: me ausento una semana por vacaciones para ponerme como un tizón y…
Únicamente, se trata de una serie de tres imágenes para, exponer ese gesto tan cotidiano y natural de esta bella mariposa (Melitaea deione) frente a los primeros rayos de sol, desplegando sus policromas alas e incidiendo en la importancia vital que, la radiación solar tiene en el organismo de la mayoría de los seres vivos.
En cuanto a su distribución, sólo se conoce en el mundo en toda España, sur de Francia, noroeste de Italia y noroeste de África.
Vuela en dos generaciones a lo largo del año, y la oruga se alimenta de (Linaria antirrhinum). Vuela en zonas de baja y media montaña, y zonas próximas.