viernes, 26 de junio de 2009

Despensas del búho real ( I )




No hay duda de la pasión indiscreta que siento por el búho real. Reconozco, sentir como muchos naturalistas, una predilección señalada hacia una especie en particular, aún disfrutando conjuntamente de todas las demás.
Ya comenté en la entrada (búhos reales y buitres leonados jóvenes) los desplazamientos de los jóvenes búhos por el territorio paterno.
Les he visto abandonar sus escondites al crepúsculo, caminar y calar sobre objetos múltiples interpretándolos como futuras presas. Han desafiado al fuerte viento experimentando con su frágil cuerpo y, lo han moldeado con forma aerodinámica para sacar todo el rendimiento de estabilidad al medio aéreo.

Recuerdo la redondeada cima de un pequeño y escarpado cerro, coronado por varias sabinas rastreras dispersas. El cierzo soplaba desesperadamente, y el juego del pequeño búho era: dejar al viento embestirle mientras ascendía vertiginosamente para, descender después suavemente la rapaz, hasta la sabina. Se posaba y la sujetaba con firmeza, sin soltarla, como una cometa, y de nuevo a volar. Desconectaba con la rama soltándola súbitamente, lo que le proporcionaba un impulso extra.
Este fue su juego de aprendizaje durante largos minutos disfrutando, no me cabe la menor duda.

El búho real, tiene por costumbre ocultar el excedente de presas en época de cría cuando estas, rebasan el cupo necesario aportable al nido. Esta vez, la oportunidad era única.
El posadero D”, (una sabina rastrera ahuecada en su interior), albergaba media liebre depositada por el búho real. El arbusto situado al borde del cortado de unos “20 metros de altura”, presentaba el lugar ideal para entrar y salir con seguridad el ave, al comienzo o final de su jornada de caza.

Cuando terminaba la instalación de la T 90, a la que encomendé el trabajo fotográfico, salió la hembra de búho de un lugar cercano. Era cerca de las 21´00 horas y le correspondía salir en busca de alimento. Emitió unos chasquidos de protesta al verme en la zona de su despensa y el resto... viene a continuación por medio de diapositivas escaneadas a formato digital. Reconozco que la calidad es baja, pero el documento para mí, no tiene precio.



Cuarto trasero de gazapo oculto por otra hembra de búho real en un territorio distinto.
El ejemplo de marcaje con deyección al lado del resto de presa, es el mismo.



21 -06 -1992 Cortados del valle medio del río Huerva.
Hembra de búho real accede al lugar donde situó su presa. La parte anterior habrá sido consumida por ella previamente.
El círculo blanco, indica la posición de los cuartos traseros de la liebre y, el amarillo, un detalle a tener en cuenta; es un excremento de la rapaz nocturna señalando la proximidad de la carne.
Como este ejemplo, conservo varios archivados en la carpeta de; “Ahí están”.

Vicenzo Penteriani y María del Mar Delgado (CSIC ), en septiembre de 2008, descubrieron el significado territorial de las blancas heces expuestas en puntos culminantes por estas rapaces, como aviso de su ocupación a congéneres rivales. Pero no comentan nada al respecto sobre, la señalización de presas estratégicamente ocultas para consumo posterior. Su afortunado estudio, da pie a esta curiosa hipótesis creo, que bien encaminada.



En esta imagen, parece calcular mirando como referencia “la blanca deyección”, donde reposan los restos de la presa.
Con la sensibilidad de las plumas filiformes a ambos lados del pico, va palpando como los gatos con su bigote táctil el cerrado perímetro, donde hallará seguidamente
el ansiado bocado.



La hembra, alcanza la presa.
Si los pollos no volaran, les llevaría la carne al nido.
La colaboración de la hembra en la captura de presas mayores para avituallar a los pollos cada vez más grandes, es fundamental.

También el macho utiliza esta técnica durante la incubación de la hembra, o cuando los pollos son más pequeños, pero su labor en este caso es, la de controlar los límites de su territorio.



El joven volantón siguiendo la estela de su progenitora, aprende los pasos que encierran esta costumbre previsora de su especie, guardándola en su memoria genética.



Los pasos son los mismos. Aterrizaje, atención a la marca y localización del alimento.



La elocuencia de la imagen lo dice todo. A pesar de la impertinencia del flash, la carne de la liebre fue consumida en su totalidad.



El 6 -02 -1993, observé a la hembra medio agachada en su vistosa oquedad de nidificación de amplias dimensiones y sin arbusto de entrada. La desazón me invadió al comprobar el mal aspecto físico que la rapaz presentaba, tenía el plumaje ahuecado.

Una semana después, vi la oquedad vacía y traté de localizarla. Tras capturarla al final de un débil y corto vuelo, fue trasladada al centro universitario de veterinaria, donde murió a causa de un envenenamiento veinte días más tarde.


martes, 23 de junio de 2009

COLLADOS DEL RÍO ASÓN



Es uno de los valles más agrestes, majestuosos y recónditos de Cantabria. Destaca por sus imponentes macizos calizos, en cuyo interior, albergan una extraordinaria riqueza espeleológica, así como monumentales bosques de hayas, robles, y encinas, los más destacados de la zona oriental de Cantabria.


El río Asón, en el nacimiento de los collados de su mismo nombre, se deja caer en una espectacular línea acuosa desde 90 metros de altura, en pleno corazón del Parque Natural.


Disfrutemos en silencio y con todos los sentidos alerta, para envolvernos en este acogedor paisaje, agreste, altivo y sugerente

























viernes, 19 de junio de 2009

CULEBRA DE ESCALERA (Elaphe scalaris)



La capacidad constrictora de este ejemplar es sorprendente a pesar de su tamaño.
En este caso, era necesario retirarla de un camino por precaución.


Por desgracia, es más frecuente ver a este ofidio atropellado en las carreteras que, deslizándose entre la vegetación de los áridos parajes mediterráneos donde habita. La mala costumbre de acaparar el calor del asfalto, la convierte en una víctima propicia de los vehículos, cuyos ocupantes, a causa de la aversión y falta de escrúpulos que sienten hacia ellas, no dudan en pasarles por encima.

Es después de la culebra bastarda, la de mayor longitud, aunque bastante más agresiva. Amenaza erguida, emitiendo un audible silbido. Puede alcanzar los dos metros de longitud (más frecuente el metro y medio), unos cuarenta centímetros menos que su antecesora. Robustez, fuerza y musculatura extraordinaria, son los atributos morfológicos del ofidio que nos ocupa. Capacidad muy útil para trepar por taludes, y cualquier cortado pétreo vertical en busca de sus presas.

Os dejo con las imágenes de la especie que, debe su nombre precisamente, al dibujo dorsal de los jóvenes en forma de escalera. A medida que alcanzan la madurez, van desapareciendo los peldaños.




A las ocho de la mañana, el individuo de la foto, descansa justo en medio de la senda de un barranco de Calmarza. Hace calor, aún en horas tempranas, y por si pudiera aparecer el pastor con el ganado, capturo a la inactiva culebra y… ¡está fría!, como recién sacada de la nevera. Probablemente, su condición termófila le hace aguardar pacientemente a los primeros rayos del sol que, activarán su sangre fría con el calor necesario.










Espécimen trepando por una terrera. Luce en el dorso, las dos líneas longitudinales de adulto. Es portentosa, la capacidad de aprovechamiento de los escasos salientes para trepar con aparente facilidad. (Esta, fue rescatada de un islote durante una crecida temprana del Ebro).



Egagrópila de búho real con restos de la especie mencionada. A la izquierda, hay también una escolopendra. Entre sus enemigos naturales, aunque esporádicamente, el búho real, también captura algún ejemplar de este colúbrido. Estas presas no son muy bien recibidas por los pollos que, las desechan si hay mejores bocados en la reserva del nido.

martes, 16 de junio de 2009

Búhos reales y buitres leonados jóvenes




Una vuelta por los cortados calizos del entorno del río Mesa, me ha permitido comprobar los primeros vuelos de los jóvenes volantones de búho real, la privilegiada coloración del roquero rojo y su melodiosa voz. También, el completo plumaje de los pollos de buitre leonado; quedando todavía alguno rezagado.


Por último; la ocupación del águila calzada (Hieraaetus pennatus) en el mismo nido donde en julio de 2007, otra congénere al cuidado de su pollo, fue atacada y muerta por el búho real.

La intriga del desenlace, será una pesada losa para los nervios día a día.



Dos jóvenes volantones de búho real (Bubo bubo) como los de la foto, abandonaron la base del cortado de cría ahuyentados por mi presencia. El vuelo forzado pero sostenido, les condujo a un lugar más seguro, siempre uno detrás del otro.


Concretamente, estos aprendices de la noche han salido de un nido alto, lo cual les da ventaja, debido al mayor desarrollo del plumaje cuando se lanzan al vacío por primera vez. Los que lo hacen desde un nido bajo y muy accesible, tienen la oportunidad de abandonarlo antes, exponiéndose más a sus enemigos naturales.




Este ejemplar joven, demuestra ya un control de vuelo bastante estable.




El roquero rojo (Monticola sexatilis), es sin duda uno de los pájaros más elegantes de los cañones calizos. Su colorido y encendido canto, encandilan a cualquier senderista que se tope con él.

La caliza, lleva sus mismos colores.



Farallón calizo frente a la casa del pueblo. Desde la terraza y con el telescopio, controlo gran cantidad de aves como: halcón peregrino, águila real, alimoche, cuervo y como no, a los buitres leonados. Si estoy atento, logro ver incluso al nervioso treparriscos en invierno.

De las tres oquedades redondeadas, la de la izquierda es el nido de las fotografías posteriores.




Protegiendo al pollo del viento.



Alimentándolo. 22- 3- 2009

A veces, cuando la lucha por el reparto del cadáver no ha sido buena, el progenitor regurgita largas tiras coriáceas que vuelve a ingerir para no asfixiar al pollo. El peque tira con insistencia pero…no lo consigue. La hembra continúa la labor hasta dar con otro fragmento mas reducido.

La carne adecuada, destaca por ser una papilla de color rosáceo, muy fácil de ingerir por el pequeño.



Progenitores con el joven emplumado completamente. 14- 6- 2009

Dentro de unas semanas, los adultos verán a su descendiente como a un intruso. Tendrá que desvincularse del proteccionismo familiar y aprender a enfrentarse a las dificultades de la vida.



Es una foto de un pino carrasco con un nido de… de Javier. Lo he construido yo, meses antes con la idea de que fuera utilizado por la pareja de águilas calzadas. Ahora hay dos nidos, el mío que está vacío y el suyo a unos veinticinco metros de distancia, donde pude observar a la hembra tumbada casi invisible sobre su plataforma original.


Si recordáis el post del superpredador, allí sale reflejado todo el increíble desenlace de la anterior hembra de calzada con su cría.

Puede que se trate de una interferencia mía entre dos especies, pero me da igual. Pretendía confundir al búho real con otro nido más, para que su tentativa fallara al encontrarlo vacío. Ya es demasiado tarde y la suerte está echada.

Si tengo noticias, lo sabréis sin falta.


jueves, 11 de junio de 2009

Barranco de La Parada (Zaragoza)



Hay lugares escondidos, sencillos y sin belleza descomunal. No son esos paisajes grandiosos, tan buscados por gentes que los admiran a escasos metros del coche. A mi, personalmente, dichos lugares, me llenan de curiosidad y regocijo solo con pensar, lo que puedo hallar bajo sus paredones calizos como, entre la belleza acopada de las sabinas negras o, entre el manto polícromo de sus laderas florecidas.

Estos rincones corrientes, también albergan al águila real, al alimoche, al roquero rojo, al búho real y a otras tantas especies desapercibidas por su mimetismo. En este caso, los tonos cálidos que entonan las mañanas, son suficiente razón para dar una vuelta por sus abruptos desniveles pero, haciendo más caso a las pequeñas criaturas que podrían ser ignoradas de no ser por sus formas tan caprichosas.




Zigena de seis puntos (Zygaena filipendulae). Lepidóptero de tonos envolventes. Su sencillo atractivo, hace que uno, le dedique largo rato de observación.



Cardador (Julus terrestris) en posición de defensa pasiva. Si son capturados, segregan una sustancia repelente y de composición tóxica. Se alimenta de materias orgánicas en descomposición.





Corraleja rojinegra o, aceitera (Berberomeloe majalis). Escarabajo de abdomen descomunal cuyos élitros apenas cubren el primer segmento. Cada vez que topo con ella, me quedo perplejo con su enorme dimensión y a pesar de ello, de agilidad considerable.




Cuchara de pastor (Leuzea conífera).





Desgraciadamente, la cresta de esta sierra será coronada por un futuro poligono industrial eólico. Energía limpia.
¡Patético!


domingo, 7 de junio de 2009

EL CONEJO (Oryctolagus cuniculus)



Ya sabemos que, el nombre de nuestro país, viene del conejo (Oryctolagus cuniculus). Fue confundido por los fenicios en su desembarco, con los damanes (habitantes de sus tierras), al alcanzar nuestras costas. Le llamaron: “tierra de damanes”, al verlos corretear por millares en nuestro territorio. Posteriormente, los romanos, ante la instauración de su poder, lo hicieron con la denominaron de Hispania.


De la misma manera que al toro; la historia al conejo, no le ha deparado absolutamente ningún beneficio, sino, todo lo contrario. Ha sido y es, una plaga destructora de los intereses agrícolas, como también lo son; los animales que se alimentan de ellos, que por cierto, son cantidad y también perseguidos por el hombre.
La codicia de “los escopeteros”, está impregnada de una pauta muy ancestral y, disfrazada a la vez de deporte, ecologismo, equilibradores del ecosistema e, incongruencias varias, (por no definirlas, como idioteces por el estilo).


Este gremio, apoderado y esquilmador del monte, pretende monopolizar la gestión cinegética de los lagomorfos. Ser ellos, quienes decidan qué especies son aptas por su interés, en detrimento de las demás, ejerciendo caprichosas y descontroladas explotaciones a su antojo.

Así pues, demuestra una vez más el conejo, que su fortaleza como especie ecléctica es portentosa, dada su capacidad de adaptación. Como prolífico mamífero, resulta verdaderamente increíble, está muy por encima de la presión que ejercen sus depredadores, incluido el hombre, al contrarrestar las bajas sobradamente.

Cuando entra en escena la atrocidad del ingenio humano, todo el ecosistema se tambalea. El médico francés Armand Delille en 1952, nos dejó una estela de desolación no exenta de reflexión, al preparar el virus de la mixomatosis para erradicar la plaga de éstos animales en su finca. El resto, es de todos sabido. Una enfermedad inmisericorde capaz de debilitarles, haciéndoles sucumbir tras unos quince días de agonía, durante los meses de verano.

Para rematar la incompetencia de ciertos reguladores de la especie; la enfermedad vírica hemorrágica, diseminada a finales de los 80 hasta Europa y, cuya afección se produce en invierno, destruye el 95% de los conejos en 48 a 72 horas. La especie, en franco declive, tiene su futuro en el aire, soportado con paños calientes.

En fin, disfrutemos de las imágenes de tan simpático mamífero. Peluche, de muchos sueños infantiles.



Aunque principalmente nocturnos, también son activos en horas diurnas.
Este de la foto, descansa algo somnoliento.



Su peso medio, rara vez supera los 1100 o 1200 gramos.



Hasta 10 cm al año, crecerían sus incisivos de no desgastarse por el uso continuado.



De alimentación fitófaga, aprovechan todo tipo de materia vegetal, de donde obtienen también el agua necesaria.



Los terrenos áridos, dan una coloración algo pardusca a su pelaje.




Malla de protección en el perímetro del sementero, para evitar la visita de los conejos.




La cantidad de biomasa aportada por el conejo, supone una medida idónea en las necesidades alimentarias de muchos de sus predadores naturales.

En la foto, los restos de un infortunado conejo, apurados sus huesos
por el pico de un macho de búho real.



Mejor que los conejos de peluche; uno real, suave y poco escandaloso. Una joya.