miércoles, 12 de octubre de 2011

El increíble apuro de un avión común.


Escenificación pictórica de un grupo de aviones comunes en vuelo. La imagen corresponde a una de las puertas de los armarios existentes a lo largo del pasillo hacia La Capilla Sixtina en el Museo del Vaticano.

Hice el servicio militar hace unos cuantos años, cuando era obligatorio, en Hoyo de Manzanares. Un pueblo situado muy cerca de la Sierra de Guadarrama. El tiempo que allí estuve, no lo dediqué a romperme la cabeza, sino a disfrutar del paisaje portentoso de este lugar. Sus pinares de silvestre, robledales, encinares en su cota más baja y, arbustos de alta montaña y pastizales en su zona más alta conformaban mi nuevo mundo durante un año por delante. Todo un mural acogedor de pura naturaleza. Ya en la primera guardia nocturna en el almacén de armamento, recuerdo la presencia de un enorme pastor alemán al otro lado de las vallas, sí, enorme. Las ondas sonoras de los ladridos impactaban contra mi pecho por su voz grave y audible, por no hablar además, de su aserrada dentadura.-Yo no voy a entrar ahí, le dije al cabo primero. El me contestó que no pasaba nada, que el perro estaba acostumbrado a los uniformes. Me introduje con muchos peros, y, en efecto, el cabo tenía razón; en un descuido, el perro puso sus manazas sobre mis hombros y me dio un lametón en el que agradecí por cierto, que estuviera de mi parte. Pasé muchas guardias sobre la nieve de aquel gélido invierno corriendo de un lado a otro en compañía del perro. Todo era por entrar en calor físico, el amable, ya me lo daba él todos los días.


Imagen: Wikimedia Commons.

No voy a extenderme más con el gran compañero canino. Destacaré por otra parte, la gran oportunidad brindada gracias a las horas de guardia, dedicadas entre otras cosas a observar los aleros de los edificios del cuartel, que ya en el mes de marzo se llenaban de aviones comunes (Delichon urbica). Ellos ocupaban también mis ratos libres. El avión común es un excelente volador. Explota para alimentarse el estrato aéreo superior al de la golondrina común (Hirundo rustica) e inferior al del vencejo común (Apus apus). Es en el aire donde se alimentan capturando con gran precisión todo tipo de minúsculos insectos voladores. Sus nidos son construcciones sólidas y, precisamente, fueron ésas construcciones las que alertaron mi atención cuando observé la desesperación de los aviones frente al oportunismo de los gorriones (Passer domesticus) que buscaban alojamiento sin esfuerzo constructor.


Imagen: Wikimedia Commons.

Terminar un nido nuevo les puede costar aproximadamente una semana, y menos tiempo, a los afortunados que han tenido la suerte de tener escasos desperfectos. A contrarreloj, trataban los aviones de finalizar los habitáculos de barro donde anidar, cerrando ajustadamente la entrada para impedir a los gorriones, más corpulentos, el acceso fácil al interior. Alguna pareja de estos hirundínidos atareados en el remate del nido eran despojados de él cuando éste tenía la abertura adecuada para el cuerpo de los gorriones. Había gorriones decididos a quedarse pese a las protestas de sus dueños, e incluso, a la protesta de la comunidad. No todos soportaban la presión hostigadora de los aviones, más de uno abandonaba.


Imagen: Wikipedia.

Era en otras ocasiones, un exhaustivo ir y venir por parte de aviones y gorriones al mismo nido; los primeros para cerrar la entrada y los otros para rellenarlo de finas hierbas. Si un gorrión conseguía entrar a pesar de la estrechez de la entrada, la incomodidad de esta le inhibía tanto que abandonaba la idea. Ésta era la pesadumbre bélica de los aviones contra los gorriones expoliadores de nidos. Si de una oquedad asomaban hierbecillas, era segura la ocupación del nido por parte de los usurpadores. Así pasaba mis días de militar, intentando no perder detalle de toda esta trama tan interesante de la biología del avión común. Después de incubar los cuatro huevos de promedio en los nidos de estas golondrinas y culminar las dos puestas realizadas en muchas parejas por temporada (hasta tres en el sur de la península), los grupos familiares se fueron congregando en el cielo, y los jóvenes, a medida que abandonaban los nidos fueron alimentados en el aire por los adultos.


Imagen: Wikimedia Commons.


Imagen: Wikimedia Commons.

Mas tarde, con el paso de las semanas, fueron alineándose a lo largo de los cables de luz día tras día. Ya en octubre, acentuándoseles más si cabe el ardor migrador, su nerviosismo se dejaba notar. No podía saber, sólo sospechar, cuándo emprenderían la marcha hacia sus cuarteles africanos de invernada. Sólo podía apreciar que sus reservas de grasa para el viaje estaban prácticamente colmadas. Que su tejido adiposo estaba rebosante para proporcionarles ése depósito de reservas con que afrontar el duro viaje. Dice Wolfgang Goymann del Instituto Max Planck de Ornitología (Alemania) sobre las currucas mosquiteras más gordas, “que son capaces de hacer paradas más cortas para recuperar las grasas perdidas durante el viaje anual hacia sus lugares de nidada. Esto proporciona notables ventajas en el caso de no hallar suficiente alimento para recuperar el nivel óptimo de reservas en la siguiente escala”. Las que vienen más justas de grasas, pueden sucumbir intentando proseguir el viaje o, carecer de fuerza necesaria para esquivar con soltura a sus depredadores. Tras haber visto las cadenas de aviones abarrotando los cables, no fue hasta la mañana siguiente cuando descubrí que éstos y el cielo estaban ya totalmente vacíos.


Imagen: Wikipedia.

Diez años después, trabajando para una empresa de pintura, enmudecí ante un hecho anecdótico sin precedentes. Fue bajo un edificio de ocho plantas, pintado en su parte superior cuyos andamios ya se desmontaron hasta la segunda planta. Había una parcela abandonada que fue utilizada en su día como gallinero, con unas conejeras de obra en el costado del edificio. Se accedía a la fachada por las escaleras verticales de los cuerpos del andamiaje, coincidiendo en la travesía con un nido de avión común adherido al alero del conejar a unos tres metros de altura. Un único pollo moraba su interior, asustado seguramente por mi presencia repentina al trepar por el andamio. Advertidas mis molestias por el pollo, accedí por la otra escalera del andamio dos metros más apartada. Una nube establecida de alborotadores aviones sobrevolaba el lugar y parecían visitar repetidamente al único ejemplar que aún quedaba en el nido. El cambio de material para reparar la fachada me obligaría a subir y bajar repetidas veces, y el ave, no cesaba de forcejear. Jamás vi un grado tan alto de desesperación. No era normal la escena, lo digo porque el joven avión, pese a la distancia de mi persona, arremetía contra el hueco de salida preso de su impotencia.


Imagen: Carlos García. Rincón de la Victoria (Málaga) Vía: www.fotodigiscoping.info

La tercera vez me detuve mirándolo fijamente, desazonado. Sospechaba que algo no funcionaba correctamente en la conducta del pájaro, tal vez alguna irregularidad en su sistema nervioso o, porque no, la imposibilidad de salir del nido por el perímetro tan ceñido de la entrada. Decidí acercarme para comprobarlo de una vez, y evitarle de algún modo, aquella angustia tan exasperada. Frente a él, contemplé cómo se golpeaba una y otra vez contra los bordes de la entrada, muy estresado, intentando abrirse camino. Tenía como los piquituertos las mandíbulas cruzadas, desajustadas y manchadas de barro seco al golpearlo. Tiré presionando con los dedos de un fragmento del nido, y por fin, el ave salió impulsada a gran velocidad, se posó en el solarete de un balcón y desapareció. Minutos después, todos los aviones de la colonia desaparecieron con él. Recordando retrospectivamente las colonias de Hoyo de Manzanares, reconocí la coincidencia de dos factores incompatibles; el excesivo ajuste de la entrada para evitar el abordaje de los gorriones al habitáculo de barro, y la necesidad de acumular grasas antes de abandonarlo. Cuando un joven avión abandona el nido es capaz de volar sin aparente problema. La dificultad de nuestro protagonista fue, entre otras cosas, la pereza para abandonar el cómodo reducto atendido por los progenitores. En muchas especies, los adultos incitan a sus pollos a abandonar el nido portando presas con objeto de estimularlos para concluir su estancia en el mismo, o también, espaciando las cebas.

30 comentarios:

  1. Menos mal que llegaron tus manos salvadoras y le abrieron las puertas al gordo del avión. No sabía yo que estas cosas pudiesen pasar, y eso que en el piso de la playa anidan todos los años varias parejas de aviones y hemos tenido varias pesquisas con ellos. En mi pueblo, sin embargo, nos visitan las golondrinas, sus primas, pero no hemos tenido problemas de crianza de momento. Ellas llegan, hacen el nido, ponen huevos y las crías nacen sanas y se van al final del verano. Los aviones monean más.
    Un abrazo, y se echan de menos tus fotos.

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  2. Son unas aves entrañables los aviones comunes y, además, ese tipo de circunstancias suele dejarnos marca.

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  3. ¡Hola Javier!
    Me ha parecido muy interesante esta vivencia que explicas, relacionada con los aviones, en tu época de servicio militar.
    Con la minuciosa observación que realizastes, pudistes darte cuenta de muchas cosas relacionadas con su vida, con sus nidos, con su lucha frente a los usurpadores gorriones.
    Y finalmente la historia del andamio es realmente conmovedora. Suerte tuvo el animalillo de que fueras a su encuentro y lo liberases de la angosta entrada de su nido.
    Me ha impresionado que tengan de optar por la estratégia de empequeñecer la entrada de su nido, para combatir la usurpacion de los gorriones.
    Gracias por compartir esos recuerdos tuyos, que nos enseñan muchas cosas sobre estas aves.
    Un abrazo.

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  4. Ahora me explico algo que vi en agosto en Ribadelago, unas bandadas enormes de pájaros que no pude identificar porque llovía a mares e iba en el coche, eran aviones, si encuentro alguna foto decente te la enviaré.
    He disfrutado como cuentas las cosas, así como por el interés que despiertan los aviones.
    Te felicito por tu entrada.
    Un abrazo.

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  5. Yo he tenido un culebrón en Semana Santa, con mi madre mi su vecina, el pueblo y un nido de aviones que mejor no lo cuento aquí, pero te deja mal rollo para mucho tiempo,esta lectura me lo ha recordado.
    Me ha encantado leerte, deliciosa lectura. Gracias

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  6. Muy didactico ,bien documentado y entretenido, parece un articulo de revista...que buen trabajo!
    Que a gusto te habrias quedado liberando a ese avion y por cierto buena foto para enseniar a todo-as que les molesta las caquitas del ave....con poner una tablita debajo,,,,basta!
    Saludos camperos!

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  7. Hola Javier

    ¡Qué historia más buena! He leído que algunas especies de aves mejoran con los años la calidad de sus construcciones. Puede que los padres fuesen primerizos.

    Un saludo

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  8. Me sumo a los demás comment, enhorabuena por la historia. Muy buena.
    Saludos.

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  9. - Guillermo: me entró una enorme congoja cuando me di cuenta de la situación del pobre avión. Era para verlo. Esta misma situación en una película de Alfred Hitchcock pero con una persona, causaría una angustia tremenda al espectador, seguro.
    Hay cosas muy extrañas que las descubres casualmente, y gracias a ello, las puedes contar a los demás. Aunque ocurrieron estos hechos hace bastantes años, los guardo anotados, porque creo que, son interesantes por su curiosidad. Todavía tengo más anécdotas que iré desvelando poco a poco.
    Muy bueno el rapapolvo Guillermo, me ha pasado como al avión, que me he apoltronado en casa y no he ido a hacer fotos. Intentaré que no ocurra más.

    Saludos.


    - Jesús: todavía no estamos tan concienciados como en otros países europeos en el respeto a los nidos de avión común. Se suelen tirar incluso con crías. Pero reconozco que se ha mejorado mucho al respecto.
    Qué tal los nidos artificiales de avión?


    - Clariana: no sé si verías el programa de La Hora de José Mota, cuando aparecía el abuelo pesado contando sus historias de la mili diciendo: - dices tú de mili…- para mili la que hice yo de cabo furriel…Es la impresión que me dio cuando empecé la entrada jaja…
    Pero es cierto, con semejante paisaje tan rebosante de naturaleza, incluso en el interior del cuartel donde había fauna de todo tipo, pude observar las pautas de otros tantos animales que allí habitaban. Todo es siempre muy interesante.
    Fíjate que arraigado tienen el sentido del gregarismo que, cuando el prisionero salió, el resto de la comunidad se fue con él. Qué suerte coincidir con el avión común.

    Abrazos.


    - Valverde: los aviones, las golondrinas y los vencejos son como los niños en los patios de los colegios, molestos con sus gritos y entrañables con su algarabía. Al final, siempre echamos de menos la ruidosa presencia de todos, incluidos los niños.
    Muy amable Valverde.
    Ocurren muchas cosas en el mundo de los animales urbanos.

    Saludos.

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  10. - Manoli: ya nos imaginamos el desenlace de la situación. Precisamente, he colocado dos fotos que evidencian el respeto de los dueños hacia estas aves; la primera, como se respetan los nidos al pintar la fachada y la segunda como colocan un panel para evitar los excrementos de las aves. Los aviones y los vencejos eliminan infinidad de molestos insectos, es lo que digo siempre a los que critican precisamente la ubicación de los nidos en su fachada.
    Gracias

    Saludos.


    - Campero: alaaaa…que magico qu´eres. Bien, ya me darás la dirección para mandarte una caja de cervezas.
    Si, es cierto, fue una liberación enorme la mía, pero sobre todo, la de él. Fíjate si estaba desesperado que, de los golpes, tenía las mandíbulas desencajadas. Estremecedor, desde luego.
    Afortunadamente, hay gente que todavía se toma estas molestias con los nidos de aviones. Por cierto, ya que eres un extraordinario constructor y divulgador de la utilidad de las cajas nido, podías probar (si te es posible) experimentando, la construcción de este tipo de paneles anti-caca de fácil aplicación para lugares conflictivos. Ya sé que estarás hasta el cuello de trabajo, es sólo una idea.

    Saludos.


    - Pedro: cierto, fue un hecho muy puntual (espero). En efecto, las especies han de aprender no sólo a mejorar la construcción de los nidos, también, deben sacar adelante sus puestas aprendiendo con el tiempo a evitar fracasos propios de primerizas. Creo que en éste caso concreto, los hermanos (supongo que los habría) fueron rápidos en abandonar el nido. Tal vez, la curiosidad por el mundo exterior les pudo influir mucho más que a este hermano indeciso que no encontró el momento ideal hasta que fue demasiado tarde.

    Saludos.


    - Manu: hay tantas cosas por ver en este mundo que, con menos, ya es motivo sufriente para espolear la curiosidad y las ganas de descubrir nuevos escenarios, y así, vivirlos con toda la intensidad posible.

    Saludos.

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  11. ¡Hola Javier!
    Me parece un relato fantástico, en el cual nos muestras cómo a través de la observación te has identificado con estas aves maravillosas que son los aviones comunes. Cuando estás presente ante estos pajarillos, parece que el mundo se detiene, y no hay más cosa que la atención fija. Eso es vivir el presente en cada momento.

    Un saludo.

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  12. Hola Javier.
    Hoy a la vuelta del trabajo me he relajado y he disfrutado leyendo esta estupenda entrada.

    Es curiosa la reacción de los animales salvajes cuando te acercas a ellos, actúan a la defensiva pensando que les queremos hacer daño y a veces cambian el gesto cuando ven que no les haces nada malo.

    No se, pero la parada en el solarete bien podría ser un guiño de agradecimiento del avión por haberlo liberado de su penoso sufrimiento.

    Saludos.

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  13. Você é realmente "increíble" em suas experiências e relatos. Que aflição e ao mesmo tempo emoção eu senti ao ler-te... naturalmente humano. Gracias por compartir. ;)
    Bom fim de semana.
    Um beijo afetuoso.

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  14. Me has matado con esa foto del armario en el Vaticano. Yo que pensaba haberlo visto todo...

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  15. - Fernando: los hirundínidos dan para muchas horas de observación. Sobre todo, ver el trasiego tan espeso de una colonia de aviones donde todo en apariencia es caos. Nada más ordenado que el tráfico cotidiano camino de los nidos.

    Saludos.


    - José Fidel: nos hace falta mucho relajamiento para los tiempos tan chungos que cierta cuadrilla de incompetentes nos ha preparado.
    Ayudar a cualquier animal o persona es una sensación de calma interior tan grande que, cuando lo vives, se convierte en una recompensa indescriptible y duradera.

    Saludos.


    - Teca: las experiencias son un valor añadido de enorme valor para nuestra educación personal frente a los retos futuros.

    Un abrazo…


    - Tawaki: vaya…no deja de ser una p…para el que le toca guardar toda una inmensa fila de gente para entrar y no reparar en las escondidas aves. Es fácil que pasen desapercibidas, ya que todo el personal unánimemente suele mirar a los decorados del techo. Había bastantes obras ornitológicas en las puertas enfiladas de estos armarios.

    Saludos

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  16. Lo que es un mensaje hermoso y educativo. Tengo una gran relación con las aves, porque mi padre era granjero y creció viviendo con aves de diversas especies. Con gran orgullo que visito tu blog y he venido aquí a través de un comentario de un amigo en común, de la teca.
    Un abrazo y felicitaciones. Sigo tu blog ahora.

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  17. Muchas gracias Roberto y, como todos los que de un modo u otro disfrutamos de la naturaleza, tendré el placer de exponer a mi modo personal esas curiosidades con las que he tenido la gran fortuna de toparme.

    Saludos.

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  18. Pues no llegaron a ocupar los nidos, ni siquiera anidaron en las proximidades como otros años que se veían en los cables eléctricos de mi calle. Este año, además, los retiré porque me iban a hacer una obra en esa parte del jardín y no quería que se asustasen a mitad de la cría.

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  19. Leyendo tu angustia al ver los problemas del pobre avión que no lograba salir del nido la sentí como mía, no soporto ver sufrir a un animal.
    Te agradezco que nos cuentes todas las experiencias tuyas pues así nosotros vamos aprendiendo, pero hay una lección que nos das y que es muy importante para llegar a conocer a los animales y es la observación que no es algo que se pueda hacer dedicándoles unos minutos, es un trabajo lento pero por lo que cuentas tremendamente gratificante.
    Gracias por todo Javier, es un placer visitar tu blog.

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  20. - Jesús: solemos pagar con la desilusión, tal vez, el no tener la orientación adecuada para instalar nidos artificiales de aves. Por lo que sea, no sé, las aves no aceptan nuestras ofertas de ayuda. Lo que más fastidia es que vayan a anidar en lugares donde son mal recibidos.
    En fin jesús, suerte para otras ocasiones que ojala se produzcan.

    Saludos.


    - Abedugu: así como lo cuentas; tremendamente gratificante. Y, tú misma lo habrás comprobado cuando tienes la oportunidad de hacerlo, auque sea, con animales domésticos asilvestrados como gatos y perros.
    Es un hecho que aconteció hace algunos años pero, no puedo resistir contarlo por la vigencia interesante que pueda tener en la actualidad para gente que agradece las historias con final feliz, que para las tristes, hay demasiados.
    Gracias por tu atención.

    Saludos.

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  21. Una historia curiosa y muy grata de leer.
    La verdad, Javier, es que aprovechaste muy bien la estancia entre los ingenieros militares (aunque más bien se tratara de arquitectura animal).
    No obstante, con tanto avión entrando y saliendo, casi te parecería estar en aviación...

    (Por cierto, y aunque no tenga mucha relación: precioso dibujo el de las grajillas de la entrada anterior)
    Saludos.

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  22. Me encantó la entrada, porque los aviones son una de mis aves preferidas. Nada sabía de que pudiera existir ese problema, menos mal que el destino te puso ahí.

    Muy interesante. Me he quedado con el dato de los tres estratos en los que se alimentan golondrinas, aviones y vencejos. Es claramente observable, pero jamás me había parado a pensarlo.

    Bonita entrada. Sigo poniéndome al día!

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  23. - Javier: y lo mejor de esta aviación eran sus aparatos cuyas bombas no eran mortíferas, aunque sí algo pringosas.
    Lo siento Javier pero, las dos grajillas son fotos recortadas del mismo ejemplar en distinta pose. Si fueran dibujos estaría de exposición en exposición.

    Saludos.


    - Mamen: fue un placer estar en el momento adecuado.

    También es verdad que aviones comunes, vencejos comunes y reales, voladores estos últimos de más altura, suelen apelotonarse cuando se producen enormes bolsas de insectos donde resulta sencillo hartarse con el mínimo esfuerzo. Se produce habitualmente con cielos nublados, y también, pendientes de lluvia.

    Saludos.

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  24. Javier navegando por otros blogs llegue al tuyo te felicito. bendiciones para ti

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  25. GRACIAS POR PASAR POR MI BLOG. UN ABRAZO DESDE ARGENTINA

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  26. Acabo de descubrir tu blog y que buena pinta tiene. Qué buena entrada esta que te comento. Me has recordado mi servicio militar con el búho real y las lechuzas acompañándome por la noches.
    Un saludo

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  27. - Victor: siempre es un placer conocer a gente con un fin común; respetar la vida y disfrutar de ella.

    Abrazos.


    - Honorio: la verdad que gracias a la fauna habitante dentro del cuartel, los días se me hicieron mucho más agradables.
    Gracias por la visita.

    Saludos.

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