martes, 17 de agosto de 2010

Vida de perros..., vida de toros y vaquillas



Descansas plácidamente sobre tiernos pastos ajena a la ley de la fuerza y destreza de la lucha por la supervivencia. Se te ve cómoda y sosegada.

En cualquier paisaje africano; (El Serengeti por ejemplo), estarías alerta, dominada por el punzante e incesante estrés mientras levantaras la cabeza para recoger sobre las resecas hierbas doradas de la extensa planicie la información vital que te advirtiera de algún peligro inminente. Un descuido, y los afilados colmillos del leopardo o, el inmisericorde rosario de marfiles de las leonas desgarrarían tu cuerpo en cuestión de segundos. Con el último aliento de tu vida y arrastrando entre mugidos los aferrados cuerpos de las leonas atenazadas sus fauces y garras en tu viva carne, irían devorándote en vida, tratando tú desesperadamente de evitar el punto final ya próximo. En tus últimos estertores de vida, la jerarquía social del gran felino: “El rey de la selva” como lo llaman, acabaría con tu moribundo cuerpo ya desgarrado en cuestión de minutos.

Así es la vida desde hace ya, unos cuantos millones de años. La evolución, ha marcado una trayectoria voraz del aprovechamiento de la biomasa para generar energía y poder continuar con ésta dinámica coyuntural entre los seres vivos.

Hay otra opción que es la que te espera; la de unos seres que, tampoco han evolucionado demasiado y que harán de ti la base de su cultura. Un país, que es la continuidad de la amplísima sabana africana; tan salvaje y despiadada. También cincelarán tu lomo con objetos punzantes, supliendo con ellos, la carencia de cortantes sacabocados de otras bestias.

La piel de “toro”. Piel, acribillada por la sinrazón y la irracionalidad. Por supuesto, además, referente nacional del palpitante paralelismo por su semejanza con los crudos documentales de África de la 2. Tan real, como la vida misma.


16 comentarios:

  1. ¡Hola Javier!
    Maravillosa la exposición que haces de la vida del toro en uno y otro ámbito, y de lo cruel que resulta la naturaleza y el hombre con él.
    A veces el hombre justifica esa crueldad con los animales en que en la naturaleza ellos también muestran crueldad con otras especies. Ésto es desproporcionado en un ser que tiene toda la inteligencia para pensar, todo el progreso para actuar y que cada vez le está robando más terreno a los animales con su proliferación y egoismo.
    Pobre toro, no se libra, ojalá que las nuevas generaciones sean capaces de erradicar de una vez estas corridas y estas fiestas salvajes.
    Me han gustado mucho tus comentarios. Aunque puse a San Francisco de Asís y le admiro, tengo que reconocer que la iglesia no actúa en consonancia con los tiempos con respecto a los animales, y a ese ser que sufre desmedidamente como es el toro. Debían de pronunciarse como ha hecho el Dalai Lama. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Javier, has plasmado a la perfección la crudeza necesaria de la lucha por la supervivencia para contrastarla con el trato inmisericorde disfrazado de "cultura" que en este país infligimos a tan noble animal. La diferencia está clara: el primer caso es justo y necesario, que diría esa Iglesia que menciona Clariana, para la subsistencia del depredador. En el segundo, por encima del aporte de proteínas prima el de adrenalina, el de la cacería contenida y, más que ese, el de la tortura sobre el más débil, el que no puede defenderse y sirve de chivo expiatorio de una mal entendida necesidad de romper con una sociedad que nos roba incluso el sabor de la vida para sustituirlo con sucedáneos como este.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Chapó!! no podías haberlo explicado mejor

    ResponderEliminar
  4. Genial este paralelismo entre la muerte en el paisaje africano y la muerte en una plaza de toros, la única diferencia que hay es que mientras que en el paisaje africano se mata para comer, en las plazas de toros se mata para diversión de unos cuantos, lo que hace que aunque en ambas situaciones la muerte sea la protagonista, el segundo caso sea mucho más triste que el primero pues demuestra la falta de sensibilidad del género humano ante el sufrimiento de un animal.
    Buenísimo tu artículo.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Qué estupendo mensaje el tuyo Javier!
    Cuánta enseñanza guarda cada línea que has escrito.
    Los débiles siempre sufriendo, siendo pasto de las fieras selváticas o de las fieras humanas!
    Las primeras para alimentarse y las segundas para divertirse y porque "aman al toro" y lo hacen "para que no desaparezca la raza" (o sea que los torturan, los masacran y los matan para QUE NO DESAPAREZCAN) VAYA, VAYA ! (debo retomar mi curso de Lógica Aplicada, muy rápidamente)

    Un abrazo amigo. TE FELICITO !!

    ResponderEliminar
  6. - Hola Clariana. Siempre me pregunto; qué clase de utilidad damos a nuestra inteligencia cuando veo espectáculos como el taurino. En una sociedad donde el sufrimiento gratuito ya forma parte de lo inhumano, no tiene cabida ésta muestra de salvajismo aparcado en el neolítico por nuestros antecesores. Claro, distinguiendo necesidad de divertimento, por supuesto.
    Soy consciente de la mentalización de la gente al desmarcarse de éste incomprensible espectáculo, al que sus protectores, ya les cuesta demasiado explicar sus bondades sin hacer el ridículo más penoso.
    Es cuestión de paciencia Clariana, y dejar que los ambiguos despejen con convencimiento el núcleo de sus dudas.

    Abrazos.


    - Con lo que hemos avanzado en tecnología, parece mentira que no haya capacidad, o mejor dicho; intención de evitar el sufrimiento a los animales de consumo, y, a todos en general. Que seamos incapaces de respetar a unos seres que formarán parte de nuestro organismo después de ingerir su carne; o sino, ¿de qué se piensa la gente que estamos hechos? ¿de barro?

    Ésta gente, tiene verdadera obsesión por diferenciar la supremacía humana de, la única función de los animales; la del servicio al hombre, según ellos. Sin embargo… ¿por qué tanto afán en imitar a los animales en su conducta más agresiva?

    Saludos.


    - Estoy seguro David, que sois mejores entendedores.

    Saludos.


    - Si Abegudu. La tauromaquia, parece fundamentada en la imitación de cruentos depredadores, sólo que el hombre, se recrea con su poder, alardeándose con el tiempo parado mientras el animal se desploma por el sufrimiento.

    Saludos.


    - Mabel: desde luego, amar al toro como dicen ellos para hacerle pasar por semejante trago, es como llevar al perro de uno a una encarnizada pelea. Esos amores, son los que matan.
    Sus razonamientos ante la abolición de la tauromaquia son de lo más surrealista: la extinción del toro, la desertización al cortar todas las encinas de las dehesas, todo el país al paro como si fuéramos ganaderos, el fin del mundo al cerrarse las plazas de toros, la identidad de la pegatina de osborne, el flamenco y la paella a tomar por saco. En fin, una catástrofe cultural de innumerables consecuencias.

    Abrazos.



    Gracias por los comentarios.

    ResponderEliminar
  7. Unas vidas son más fáciles que otras. Lo triste es que las compliquemos sin necesidad aquí que no hay depredadores.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Me gusta observar a los jóvenes toros y vacas de lidia en el campo. Son inquietos, atentos a cualquier movimiento a su alrededor, casi más que los búfalos africanos que confían en su fuerza y en la fuerza del grupo.
    Luego, según ganan peso, se hacen más indolentes pero nada comparable a las reses de carne de los prados próximos. No digamos ya de las productoras de leche, que apenas si se separan de su establo y los piensos.

    ResponderEliminar
  9. - El dinero Tawuaki, nos mueve entre oscuros y perversos intereses. Ni siquiera los humanos, escapan desgraciadamente a esta maldita lacra; la del sufrimiento innecesario.

    Saludos.


    - Jesús, por tu referencia a la bravura del búfalo, no sé si habrás visto este vídeo, de lo contrario, no te lo pierdas. Me dejó impresionado.

    http://www.youtube.com/watch?v=LU8DDYz68kM&feature=player_embedded

    Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Sí, claro que conocía el vídeo. Y no dudo de la bravura del búfalo, por nada del mundo.
    A lo que me refiero es al estado de alerta que manifiestan los jóvenes toros de lidia, que me recuerdan a los antílopes y otros ungulados más gráciles, contrastado con la aparente tranquilidad de los búfalos, que están confiados en su fuerza y tamaño.

    ResponderEliminar
  11. Misma acción, distintas causas.

    Sin entrar en el debate de toros si, o no, es evidente que, mientras en la naturaleza la muerte se produce como parte de la cadena natural, en las plazas de toros esa muerte se produce para beneficio y diversión, nada que ver con causas naturales.

    Un abrazo grande compañero


    www.asaltodemata.com

    ResponderEliminar
  12. - Por supuesto Jesús. Se palpa esa inquietud en los rebaños de estos astados más habituados a la huída ante un posible peligro que al enfrentamiento. Conducta específica según estudiosos de su comportamiento. Pero como mencionaste al búfalo, me vino súbitamente la secuencia increíble del vídeo, que parecía sacada de La Factoría Disney.

    Saludos.


    - He querido plasmar Miguel, la escasa diferencia conductual que demostramos algunos humanos respecto al resto de los animales carnívoros salvajes; bueno, a veces, muy salvajes.

    Perdona que te tenga tan abandonado. Estoy que no paro, y el tecleo se convierte en un lujo.

    Otro abrazo para ti.

    ResponderEliminar
  13. ...Y también están los Masai, acuérdate Javier: que sangran a sus vacas para obtener tan fresco nutriente. Pero los Masai no hacen más que un corte y luego el animal sana, para seguir sustentando al poblado. No es lo mismo, saben aprovechar mejor sus recursos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Es cierto Javier; la verdad es que no había caído, pero ahora que lo comentas, me parecen de los más civilizados de todos. Como bien dices, aprovechan de manera ejemplar los escasos recursos de que disponen. Además, seguro que lo hacen con el debido respeto como corresponde a la verdadera naturaleza de ciertos asentamientos humanos que, casi antes de matar a un animal le piden perdón y lo veneran a su manera.
    Creo que es todo un buen ejemplo para vergüenza de nuestra opulencia y diversión con los alimentos.

    Saludos

    ResponderEliminar
  15. Magnífica exposición, Javier aunque no tenga nada que ver lo que hacen algunos humanos con los toros al papel de los depredadores, sin cuya existencia sencillamente la vida no sería posible.
    Saludos

    ResponderEliminar
  16. Lluís. El paralelísmo es para equiparar la cultura de diversión de ciertos especímenes humanos, con la realidad de unos animales depredadores cuya cultura es la de mantenerse vivos todos los días mientras matan para comer.

    Saludos.

    ResponderEliminar