jueves, 2 de abril de 2009

EL GORRIÓN ALPINO


Gorrión alpino, perdiendo el amarillo invernal del pico y mostrando ligeramente el mentón negro

Cuando la montaña se torna estacionalmente inhóspita, a causa de la llegada de las primeras nieves y heladas; el gorrión alpino (Montifringilla nivalis), tan sólo, corrige la altitud descendiendo para conseguir mejores oportunidades en los lugares donde la nieve, no oculte su zona de alimentación.

El acentor alpino (Prunella collaris) y el treparriscos (Tichodroma muraria), sobre todo este último, de alimentación preferentemente insectívora, ya ha descendido a cotas más bajas; barrancos calizos de escasa altitud donde los invertebrados se ocultan entre las grietas de la roca, permaneciendo mas activos. El acentor alpino, de dieta mas variada, aguanta mejor las inclemencias atmosféricas, salvo las fuertes ventiscas, que también le hacen desplazarse a espacios más favorables. En el gorrión alpino, los frentes de fuerte temporal, son el aliciente obligado para trasladarse necesariamente hasta las poblaciones rurales y pistas de esquí; lugares apropiados para nutrirse con despojos desechados por los humanos. Sin embargo, éste no abandonará el sistema pirenaico, compartiendo con la perdiz nival (Lagopus mutus), los rigores del crudo invierno.

A pesar de no ser actual éste post y como para mi no existen noticias perecederas en temas faunisticos con protagonistas de la talla del gorrión alpino; la sugerencia de ir a anillarlos, expuesta por Carlos Pérez, me pareció una excelente idea. Una vez escogido el temporal adecuado, nos establecimos en una estación de esquí cualquiera y procedimos a la instalación del trampeo. Evidentemente, con los permisos reglamentarios. Las semillas traidoras, pronto realizaron su trabajo; cayendo poco a poco las aves, ante su irresistible atracción.


Con sus anillas en la pata


Se capturaron además: chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus) y acentores alpinos (Prunella collaris). Se tomaron los datos biométricos después de anillarlos y posteriormente, se soltaron.

Perplejo, admiraba a un ave poco más grande que un gorrión común, mientras lo sujetaba, capaz de sobrevivir en cotas tan dispares (2000 a 3000 metros de altitud), apañándose perfectamente en la soledad de la alta montaña. Toda una evolución morfológica sorprendente, en cuarenta gramos de peso.


Extensión alar y detalle del contraste blanco y negro


10 comentarios:

  1. Las aves alpinas son una pasada y participar en su anillamiento pone el corazón a mil, desde luego no todos los días se tiene la oportunidad de ver un gorrión alpino a tan íntima distancia.
    Hace unos años en Picos de Europa anillamos un treparriscos, fue todo un acontecimiento y aunque los expertos fueron los encargados de colocar la anilla, etc... fue un trabajo en equipo tras 15 días perdidos por el macizo central en la zona de Collado Jermoso, fue una de las mejores experiencias que recuerdo.
    Tu post me ha recordado mucho esos momentos...
    Por cierto, ¿con qué anillabais? ¿cepos mallas y reclamo?, nosotros teníamos todo tipo de artilugios, fue genial pasar 15 días anillando en un lugar así y con esos habitantes...
    Saludos y anda que vaya chapa que te he soltado para ser la primera vez que te comento algo ;)

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  2. Bienvenida Alchata, por pasarte por éste, también tu blog. La chapa, la de radio y televisión con los políticos todos los días.
    Las capturas fueron, con redes de suelo.
    Por cierto, que más hubiera querido para mis sentidos, que poder contemplar tan maravilloso pájaro como el treparriscos, tan de cerca.
    Este año, he visto seis veces a dos ejemplares distintos de treparriscos durante el puente del cinco de marzo, ya con negro en el mentón. No me canso de observarlos.
    ¡Ah! Fue en Calmarza; también cuatro acentores alpinos.
    Saludos.

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  3. Me gustaría asistir a algún anillamiento de aves. Tiene que ser muy interesante.

    Qué bonito es el pajarillo.

    Yo por aquí me he tenido que conformar con ver dos gorriones molineros en un parque a las afueras de Madrid. De todo lo que leo por ahí ya voy distinguiendo unos de otros.

    Saludos!!! ;-)

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  4. ¿Y esas anillas metálicas no se congelarán en el frío ambiente invernal de los Pirineos ocasionando daño al ave?

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  5. Bueno Mamen, para anillar a éstos pajarillos, hay que acudir al pirineo o Picos de Europa, durante temporales fuertes. Como sospecho que no te detienes ante nada, te daré información sobre alguna salida de cualquier campaña de anillamiento próxima.
    ¡Pero mujer! El gorrión molinero es una chulada. Me parece uno de los pájaros más pinchos que hay; por lo tanto, nada de tener que conformarse con ...
    Levanta bien alta la cabeza y dí en voz alta: pues sí, he visto gorriones molineros. ¡Faltaría más!
    Saludos.

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  6. Perdona Calimero, no me he dado cuenta de tu entrada.
    De momento, tras las escasas recuperaciones existenes, no parece que les perjudique, salvo ligeramente el leve peso de mas, que tampoco es significativo.

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  7. Me han pasado un enlace de una cam en un nido de halcón peregrino en la Sagrada Familia, por si te apetece echarle un vistazo.

    http://www.falconsbarcelona.net/Falco11/pagines/webcam1.html

    Saludos Javier!!

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  8. Buenas de nuevo,

    Os dejo un enlace de un grupo de anillamiento que todos los años organiza un voluntariado para anillar aves alpinas en los Picos de Europa...

    Quizás a Mamen y a otros pueda interesarles.

    Ale, saludines y a pensar en treparriscos XD

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  9. ¡Hola Mamen!
    Muy interesante los peregrinos urbanos. Además, los catalanes, que en serio se toman la concienciación de los temas de protección de la fauna.


    ¡Gracias Alchata!
    De momento con lo que llevo encima, el voluntariado me pilla muy cuesta arriba.
    Saludos.

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